Por el Bicho Politicón

Me resulta cómico escuchar cómo se rasgan las vestiduras los oficiosos de siempre, ahora a propósito de la declaración de López Obrador acerca de la participación de las fuerzas armadas en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y me resulta cómico por la grandilocuencia que utilizan para denostar al “Peje”. Debo confesar que no soy para nada seguidor de Andrés Manuel y que tampoco necesita quien lo defienda, solo veo que las cosas no son medidas de la misma manera. Veamos.
Cuando los señores Duarte (el de Chihuahua y el de Veracruz) se hinchaban de dineros públicos, dónde estaba el buen Osorio Chong (a propósito, el de Veracruz se le peló en sus narices), qué declaró el presidente del PRI, me parece que la jauría desatada no tiene el decoro de hacer su trabajo, incluso la participación de las fuerzas armadas en la desaparición de los 43 es una línea de investigación, o debería serlo. Además está más que documentada la participación de soldados y marinos en desapariciones forzadas, eso no es estar en contra de la institución, sino de ciertas prácticas que cometen fuera de la ley.
Los que sí que le hacen un daño enorme al país, son esos funcionarios que no funcionan y esos servidores públicos que se sirven con la cuchara grande y de ser simples profesores (Humberto Moreira) terminan siendo multimillonarios, o que se hacen de casas (Peña y Videgaray) de manera ilegal, son esos líderes (Romero Deschamps) que se convierten en nuevos ricos al amparo del poder, pero para ellos no hay un solo pío, son de la familia de distinguidos priistas, luego entonces, no hay problema.
Cuando los comunicadores callan las arbitrariedades de las autoridades, es un velo a la justicia y un punto para la impunidad, se vuelven cómplices, por ejemplo, el Duarte veracruzano, hubo infinidad de plumas que lo alababan hasta empalagar, qué triste es vender las ideas, la dignidad, el respeto.
Pes eso.
















