Atleta acayuqueña de alto rendimiento denuncia a su entrenador de presunto acoso sexual en el Instituto Poblano del Deporte

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Esperanza Arias Rodríguez.

El sueño de Geovanella Fararoni Platas, joven originaria de Acayucan, de competir en los Juegos Olímpicos y en campeonatos de halterofilia se cortó de tajo debido al presunto acoso sexual del que fue víctima por su entrenador cubano mientras ella era becaria de ese Instituto que apoya a atletas de alto rendimiento.

En un video que subió la noche del miércoles a sus redes sociales, Giovanella con lágrimas en los ojos en algunos momentos de su narración presentó audios en donde su acosador le hace explícitas peticiones de índole sexual, pero no solo eso, la valiente joven denuncia que la agredía psicológicamente con insultos permanentes y la sometía a rutinas de entrenamiento excesivo que terminaron dañando su organismo.

De esa situación ella dio parte a los directivos y miembros del equipo multidisciplinario que la asesoraba en sus prácticas cotidianas, pero todo fue en vano, al final a la víctima la hicieron culpable y terminaron por quitarle la beca y el apoyo en hospedaje y alimentación, argumentando que no había dado resultados en competencias del deporte dentro del cual se ha formado varios años.

Su historia ella misma la califica como un sueño que se terminó y enmedio de su tristeza invita a los jóvenes a fijarse bien cuando persiguen sus metas y objetivos si las consecuencias valen la pena ya que en su caso, terminó con lesiones abdominales por una mala praxis de su entrenador y con problemas psicológicos y emocionales.

Hoy en día Giovanella está sin actividad, en casa de su familia y su caso es uno más de la multitud de agresiones y la violencia que viven las mujeres mexicanas, sean niñas, adolescentes o adultas. El acoso sexual existe, es real y es causado por sujetos enfermos como el entrenador cubano que abusan de un poder que les fue conferido para conseguir sus malsanos objetivos.

Ojalá la situación de Giovanella llegue a oídos de colectivos feministas y puedan ayudarle a exigir justicia, que eso y no menos merece esta aguerrida y valiente joven.

¿Y el entrenador cubano? Sigue trabajando en el Instituto Poblano del Deporte, no se le aplicó sanción alguna pese a que eso le dijeron a Giovanella y lo más preocupante: trabaja con niños y adolescentes que como Giovanella están allí buscando lograr su sueño.