La presidenta de Perú exige al nuevo gabinete una promesa anticorrupción

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Lima. “¿Juráis desempeñarse lealmente y fielmente y sin cometer actos de corrupción?”, preguntó la nueva mandataria de Perú, Dina Boluarte, a cada uno de sus 17 ministros al juramentarlos la tarde de ayer en la sede del gobierno. El primero en rendir protesta fue el abogado José Angulo Arana, quien ejercerá el estratégico cargo de presidente del Consejo de Ministros.

Lo de “sin cometer actos de corrupción” es toda una novedad, una innovación de la incipiente gobernante y tiene que ver, sin duda, con intentar ofrecer una respuesta a la generalizada percepción existente en la sociedad peruana de que la clase política llega al poder y a las instituciones a robar y a favorecer a sus parientes y amigos.

La ceremonia, efectuada con la solemnidad requerida en el palacio de gobierno, se retrasó tres horas, lo cual generó una creciente expectativa de los reporteros ahí presentes respecto de las causas de la demora, particularmente cuando se supo que quien aparentemente era el elegido para encabezar el gabinete –el ex embajador en Naciones Unidas Manuel Rodríguez Cuadros, y quien se dijo fue visto ingresar a la sede gubernamental– hizo una declaración anunciando que no estaba en sus intenciones asumir cargo alguno.

Transcurridos tres días desde la defenestración de Pedro Castillo, constituir el equipo de ministros era urgente no sólo como señal de que el convulsionado país da un paso hacia la normalidad, sino también porque la emergencia creciente de la movilización social –principalmente en demanda de la disolución del Congreso y por la realización de elecciones generales, demanda de 85 por ciento de la población–, exige responder a ella con muestras de gobernabilidad y toma de decisiones que alivien la tensión.

Su margen de error es estrecho, hay consenso en ello.

Tal vez por ello fue que Boluarte, terminada la juramentación y rodeada de ministras y ministros, dio un mensaje al país: “Hago un llamado fraterno a la calma, a la tranquilidad y la paz social.