Lluvia sacó a los muertos del panteón en Aguacate de Vinazco, Veracruz

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Álamo, Ver., En Aguacate de Vinazco, la furia de las lluvias y la crecida de los ríos no respetó ni a los muertos. En esta comunidad del municipio veracruzano de Álamo, la fuerza de las inundaciones de la semana pasada fue tal, que incluso desenterró algunos ataúdes, expulsó los cuerpos del panteón y los arrojó a grandes distancias de donde reposaban.

Ayer, gracias a la intervención de las localidades vecinas, fue posible encontrar uno de los cadáveres, todavía dentro de su ataúd, el cual había sido arrastrado fuera de la tumba, y terminó por los rumbos del pueblo de La Soledad, a unos 15 o 20 kilómetros de distancia.

Aunque el cuerpo pudo ser devuelto a sus deudos, la operación se volvió especialmente difícil porque las fuertes corrientes del río Vinazco echaron abajo desde hace una semana dos tramos del puente que une a Aguacate con la carretera.

Por eso, el féretro de la persona cuyo nombre los pobladores pidieron no mencionar, debió ser cargado primero por una retroexcavadora, y luego transportarse a través de una escalera de madera por una decena de hombres que llevaron el cuerpo nuevamente al panteón.

Por desgracia, narra el comandante Ricardo González Martínez, uno de los responsables de la seguridad de Aguacate, otros dos ataúdes también fueron arrancados del camposanto de la localidad: uno se quedó atorado en una palizada cercana que logró detenerlo, y en el caso del otro, el cuerpo fragmentado logró recuperarse sin el féretro.

Escenas de este tipo se viven en medio de una crisis de abasto de comida y de falta de electricidad, agua y telefonía, que desde hace casi una semana mantienen a esta comunidad naranjera en vilo, y a la espera de una ayuda oficial que ha llegado a cuentagotas.

“El Ejército nos trajo ayer (lunes) unas tortas y agua, pero necesitamos colchonetas, cal, cloro y veladoras, porque estamos sin luz. En cuanto a la comida, por fortuna nos ha apoyado la gente, pero no nos abastece”, por las dificultades que plantea alimentar a los casi 400 habitantes del pueblo.