Sanae Takaichi se convierte en la primera mujer que gobernará Japón

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EFE.- La conservadora Sanae Takaichi se convirtió este martes en la primera mujer en lograr el puesto de primera ministra en Japón, un hito con el que sigue los pasos de su ídolo, la británica Margaret Thatcher, en un momento de fragilidad en la escena política japonesa.

Takaichi, de 64 años, recibió hoy el respaldo del Parlamento en un voto para elegir nuevo mandatario tras ganar las primarias en el gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) a comienzos de octubre, cuando también se convirtió en la primera mujer al frente de la formación.

Expresentadora de noticias, la convertida en política se había postulado sin éxito antes dos veces a liderar el PLD, y llega a la cima del poder en Japón tras una carrera de obstáculos en el último mes, después de que Komeito, el socio de su formación desde hacía más de 26 años, abandonara la alianza tras su elección como presidenta.

La elección de Takaichi como primera ministra estaba prácticamente asegurada después de que en la víspera firmara un acuerdo con el opositor Partido de la Innovación de Japón (Ishin), su nuevo socio, para contar con su apoyo en la votación en la que ha salido victoriosa, con mayoría en primera ronda en la Cámara Baja y un ajustado resultado en segunda vuelta en la Cámara Alta.

Nacida en Nara, en el oeste japonés, en 1961, Takaichi es una admiradora confesa de Margaret Thatcher, lo que le ha valido el sobrenombre de ‘la dama de hierro japonesa’.

Aficionada al béisbol, deporte nacional, Takaichi era la única mujer entre los cinco candidatos a presidir el PLD y también el perfil más nacionalista entre los aspirantes.

Heredera espiritual del asesinado ex primer ministro Shinzo Abe, Takaichi ha prometido llevar al PLD y a Japón a “una nueva era”, navegando la compleja situación que atraviesa ante la pérdida de la mayoría de la coalición gobernante en el Parlamento y la necesidad de granjearse apoyos de la combativa oposición.

Las opiniones revisionistas de Takaichi en torno al pasado belicista de Japón podrían asimismo revertir años de progreso en la cooperación con Corea del Sur y la distensión con China.