La función fue desarrollada con apoyo de médicos, aunque puede orientar al usuario, no sustituye la valoración de un profesional de la salud.

La relación entre la tecnología y la salud continúa transformándose con rapidez. En los últimos días, OpenAI incorporó a ChatGPT una nueva función denominada Health, que permite concentrar en un solo espacio información clínica, resultados de laboratorio, datos de actividad física y registros provenientes de dispositivos inteligentes, con un enfoque personalizado para cada usuario.
La herramienta ha despertado interés entre personas que ya recurren a la inteligencia artificial para interpretar síntomas o estudios médicos, aunque la empresa subraya que su objetivo no es sustituir la atención profesional. Según sus desarrolladores, la función fue diseñada con la colaboración de cientos de médicos de distintos países y se apoya en información basada en evidencia científica actualizada.
No obstante, especialistas advierten que el uso de este tipo de tecnología puede implicar riesgos si se interpreta como un sustituto de la consulta médica. La posibilidad de automedicarse, retrasar la atención profesional o asumir conclusiones erróneas a partir de datos incompletos son algunos de los escenarios que preocupan al sector salud.
Aunque legalmente la plataforma se presenta como un sistema de organización y consulta de información, su capacidad para analizar resultados clínicos podría generar una falsa sensación de seguridad en ciertos usuarios, especialmente cuando no se comprende el contexto médico completo detrás de cada estudio.
Por ahora, la función no se encuentra disponible en México, pero se espera que llegue en las próximas semanas. Mientras tanto, expertos coinciden en que la inteligencia artificial puede ser una aliada para el seguimiento de la salud, siempre y cuando no reemplace la valoración directa de un profesional médico.


















