NASA da paso decisivo para misión tripulada alrededor de la Luna

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El montaje del cohete SLS y la nave Orion marca el inicio de la fase final de preparación de Artemis II tras más de 50 años sin vuelos humanos lunares.

La misión Artemis II, que marcará el regreso de astronautas a las cercanías de la Luna después de más de cinco décadas, dio este sábado un paso decisivo con el traslado y montaje del cohete Space Launch System (SLS) y la nave Orion en la plataforma de lanzamiento del Centro Espacial Kennedy, en Florida.

La operación, considerada una de las más delicadas del proceso previo al despegue, implicó mover la estructura desde el edificio de ensamblaje hasta la rampa a una velocidad aproximada de 1.6 kilómetros por hora a lo largo de 6.5 kilómetros, un procedimiento que puede prolongarse hasta 12 horas debido a su complejidad técnica.

Directivos de la NASA destacaron que este avance representa el retorno de misiones tripuladas más allá de la órbita terrestre baja, algo que no ocurría desde 1972, cuando concluyó el programa Apolo.

Durante una conferencia de prensa, Jacob Bleacher, científico jefe de exploración de la agencia espacial estadounidense, calificó a Artemis II como un momento clave en la exploración humana. Señaló que esta misión será el primer paso para establecer una presencia sostenida en la Luna y sentar las bases para futuras expediciones a Marte.

La NASA mantiene como viable la ventana de lanzamiento que inicia el próximo 6 de febrero y se extiende hasta abril. En caso de que surjan contratiempos técnicos, la agencia cuenta con oportunidades de lanzamiento en meses posteriores, explicó la directora de lanzamiento de Artemis, Charlie Blackwell-Thompson.

Artemis II será la primera misión tripulada del programa y tendrá una duración aproximada de 10 días. La nave Orion realizará un vuelo alrededor de la Luna sin alunizar, siguiendo una trayectoria conocida como “retorno libre”, que permitirá aprovechar la gravedad lunar para regresar a la Tierra.

El objetivo principal del vuelo será poner a prueba los sistemas de propulsión, navegación, comunicaciones y soporte vital de Orion, además de acercar a la tripulación a la superficie lunar como no se había hecho desde la misión Apolo 17.

La misión también ofrecerá una oportunidad inédita para observar el lado lejano de la Luna, una región que no es visible desde la Tierra y que ha sido poco explorada por misiones humanas.

El SLS, considerado el cohete más potente desarrollado por la NASA, mide cerca de 98 metros de altura y está diseñado específicamente para misiones tripuladas al espacio profundo. Por su parte, la cápsula Orion funcionará como el hogar de la tripulación durante todo el viaje, equipada con sistemas avanzados de seguridad y un escudo térmico capaz de soportar el intenso calor del reingreso a la atmósfera.