COPAINALÁ, CHIAPAS. — El nombre de Edwin Ocampo se sumó esta semana a la lista de bajas de la Guardia Nacional tras la violenta jornada en el estado de Jalisco. Con apenas 25 años, el joven chiapaneco, originario del municipio de Copainalá, perdió la vida en cumplimiento de su deber, dejando un vacío profundo en una comunidad que hoy lo recuerda como un joven de compromiso y servicio.

Edwin había salido de su hogar con la determinación de servir al país, una meta que lo llevó lejos de su tierra zoque. Sin embargo, los enfrentamientos derivados de operativos federales en el occidente de México truncaron sus aspiraciones.
En Copainalá, la noticia fue recibida con consternación. Sus vecinos no solo lamentan la pérdida de un uniformado, sino la de un joven apreciado por su sencillez y cercanía. “No era solo un elemento de seguridad; era un hijo y un amigo que salió a buscar un futuro mejor”, comentaron allegados durante los actos de duelo en su localidad.
Mientras las autoridades de Jalisco y el Gobierno Federal continúan con las investigaciones sobre los ataques que cobraron la vida de 15 agentes de la Guardia Nacional, en Chiapas se prepara el último adiós para Edwin. Su sacrificio subraya la alta cuota de sangre que las familias del sur del país siguen aportando en la lucha contra el crimen organizado en el norte y occidente de México.


















