Crisis en Las Choapas: Comunidades bajo el asedio de la contaminación por el pozo Krem-1

0
10

Por: Lazaro Cruz Garcia/60 Minutos.Info

LAS CHOAPAS, VER. – A casi dos meses de la explosión e incendio en el pozo petrolero exploratorio “Krem-1EXP”, el panorama en el ejido Constitución y comunidades aledañas lejos de mejorar, ha pasado de la emergencia por fuego a una crisis de salud pública y ambiental que parece no tener fin.

Pese a los recorridos de supervisión y las promesas de remediación, los habitantes de Nacimiento de Arroyo Grande y Lázaro Cárdenas denuncian que la contaminación ya es parte de su vida diaria. La iridiscencia aceitosa en los arroyos y el penetrante olor a hidrocarburo en el aire son las señales físicas de un desastre que Pemex aún no termina de contener.

𝐀𝐠𝐮𝐚: 𝐄𝐥 𝐯𝐢𝐭𝐚𝐥 𝐥𝐢́𝐪𝐮𝐢𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐭𝐢𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨

La mayor preocupación de las familias radica en el consumo humano. Aunque las autoridades han verificado la presencia de crudo en los arroyos Arroyo Grande y El Armadillo, la población exige medidas de fondo. ❞𝐔𝐧𝐚 𝐩𝐨𝐭𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐳𝐚𝐝𝐨𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐚𝐠𝐮𝐚 𝐝𝐞𝐛𝐞𝐫𝐢́𝐚 𝐝𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫 𝐲𝐚 𝐏𝐞𝐦𝐞𝐱 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐚́𝐫𝐞𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐢𝐮𝐝𝐚𝐝𝐚𝐧𝐢́𝐚 𝐧𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐞́ 𝐭𝐨𝐦𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐚𝐠𝐮𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐚𝐦𝐢𝐧𝐚𝐝𝐚❞, coinciden voces de la comunidad que temen que sus pozos artesianos hayan sido alcanzados por la filtración.

Durante una reciente inspección encabezada por funcionarios enviados por el alcalde Jesús Uribe Esquivel y personal de Petróleos Mexicanos, se constató que la mancha de hidrocarburo avanza hacia el norte, lo que obligó a la instalación de barreras flotantes y cordones oleofílicos. Sin embargo, para los habitantes, estas son “curitas” para una herida mucho más profunda.

𝐔𝐧 𝐜𝐮𝐚𝐝𝐫𝐨 𝐜𝐥𝐢́𝐧𝐢𝐜𝐨 𝐚𝐥𝐚𝐫𝐦𝐚𝐧𝐭𝐞

La salud de los choapenses está en la primera línea de fuego. Los reportes médicos en la zona comienzan a ser recurrentes:

Cefaleas intensas y náuseas.

Irritación en garganta y ojos.

Malestares estomacales.

Ante este escenario, se ha pactado la presencia de brigadas médicas y una unidad móvil, pero la incertidumbre reina debido a que no existe una fecha definida para la entrega de los resultados de los análisis de calidad del agua y aire, la unidad medica tiene que ser permanente.

𝐂𝐚𝐦𝐩𝐨 𝐲 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐢𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨 𝐞𝐧 𝐝𝐞𝐜𝐥𝐢𝐯𝐞

El impacto no se limita a lo humano. Los campesinos y ganaderos de la región observan con impotencia cómo sus parcelas, pastizales e incluso materiales de construcción —como láminas y alambres— muestran signos de degradación por la lluvia química y el hollín derivados del incidente del pasado 5 de marzo.

El Gobierno Municipal ha reafirmado su compromiso de seguimiento puntual, pero la exigencia ciudadana es clara: Pemex debe pasar de la supervisión a la remediación total. Mientras los estudios técnicos continúan “sin fecha”, la población de Las Choapas sigue bebiendo y respirando las consecuencias de un pozo que, en lugar de riqueza, trajo consigo el estigma de la contaminación.

El pozo Krem-1EXP sufrió dos estallidos consecutivos (5 y 6 de marzo de 2026). Hoy, la lucha ya no es contra las llamas, sino contra la invisibilidad de los tóxicos en el ecosistema del sur de Veracruz.

𝐋𝐚𝐬 𝐩𝐫𝐢𝐧𝐜𝐢𝐩𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐩𝐫𝐢𝐨𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐲 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨𝐬 𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐩𝐨𝐛𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐬𝐨𝐧:

Atención a la salud por intoxicación: Los habitantes experimentan síntomas respiratorios y temen por la inhalación de humo y compuestos orgánicos volátiles derivados de la quema prolongada del pozo. La población prioriza la evaluación médica ante la exposición a la contaminación del aire.

𝐒𝐞𝐠𝐮𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐠𝐮𝐚 𝐲 𝐚𝐥𝐢𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬: Existe alta preocupación por la contaminación de arroyos, fuentes de agua potable y suelos agrícolas con hidrocarburos o fluidos de perforación. La prioridad es el suministro de agua segura.

𝐏𝐫𝐨𝐭𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐠𝐚𝐧𝐚𝐝𝐨 𝐲 𝐚𝐠𝐫𝐢𝐜𝐮𝐥𝐭𝐮𝐫𝐚: Al ser zonas rurales, la salvaguarda de los cultivos y animales de granja es crítica para la supervivencia económica local.

𝐈𝐧𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐬𝐩𝐚𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐲 𝐨𝐩𝐨𝐫𝐭𝐮𝐧𝐚: La población exige a PEMEX y autoridades información veraz sobre el nivel de riesgo real, ya que se reportan contradicciones entre los informes oficiales (“riesgo controlado”) y la magnitud de los incendios visibles.

𝐃𝐞 𝐋𝐚𝐬 𝐂𝐡𝐨𝐚𝐩𝐚𝐬 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐞𝐬𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐝𝐨

Aquí es donde el problema se vuelve estatal. Si Las Choapas envía ganado a los rastros de todo Veracruz y el país, existe un riesgo de contaminación cruzada: El ganado es el principal “filtro” biológico de esta zona.

Carne con residuos: Si no hay un control fitosanitario estricto y urgente, la carne con trazas de hidrocarburos llegará a las carnicerías. Aunque el sabor “a petróleo” puede ser un indicador, muchas veces los metales pesados no se detectan al gusto.

Crisis de Reputación: Si se corre la voz de que el ganado de Las Choapas está “contaminado”, el precio del pie de cría y de la carne podría desplomarse, afectando a miles de familias que dependen de esta industria.

Lo que está en juego en Las Choapas no es solo la limpieza de un arroyo, es la integridad de la potencia ganadera de Veracruz. Pemex debe entender que cada litro de crudo en el arroyo “El Armadillo” es un golpe directo al plato de comida de los veracruzanos.