CRISIS TOTAL EN CUBA: EL COLAPSO ENERGÉTICO Y LA ASFIXIA ECONÓMICA AGUDIZAN LA EMERGENCIA HUMANITARIA EN LA ISLA

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La basura se acumula en una esquina de La Habana, Cuba, el martes 24 de septiembre de 2024. (Foto AP/Ramón Espinosa)

LA HABANA.– Cuba enfrenta uno de los escenarios más oscuros y críticos de su historia reciente. Lo que comenzó como una crisis estructural se ha transformado en un colapso sistémico que supera los niveles de precariedad del denominado “Período Especial” de los años 90, arrastrando a la isla a una parálisis casi total que mantiene a la población en una situación de emergencia humanitaria extrema.

El detonante principal de esta debacle es el desabastecimiento energético. En la gran mayoría de las provincias del interior del país, los apagones se han vuelto permanentes, alcanzando entre 20 y 24 horas diarias de interrupción. Esta falta de electricidad no solo mantiene a oscuras a la población, sino que ha paralizado el bombeo de agua potable para millones de ciudadanos y mantiene los hospitales operando bajo condiciones de alto riesgo por la falta de insumos, medicamentos y soporte eléctrico continuo.

El fin de los subsidios y el cerco financiero

La crisis actual se ha recrudecido debido a una combinación de factores externos y el agotamiento del modelo estatal. El recrudecimiento de las sanciones financieras por parte de Estados Unidos ha bloqueado el arribo de navieras con combustible. A esto se suma el colapso del eje petrolero venezolano y la suspensión de envíos de crudo por parte de aliados comerciales como México, ante las presiones y advertencias de aranceles en el marco de las revisiones del T-MEC.

Sin reservas de combustible, el transporte público se ha reducido al mínimo, la actividad agrícola se encuentra paralizada —provocando que las cosechas se pudran en los campos por falta de distribución— y diversas aerolíneas internacionales han cancelado vuelos comerciales ante la incertidumbre en el suministro de combustible para aeronaves.

Aislamiento internacional y asfixia de divisas

En el plano diplomático, el régimen de Miguel Díaz-Canel ha visto cerrarse sus principales válvulas de financiamiento. Presionados por la diplomacia estadounidense, gobiernos de Centroamérica y el Caribe han cancelado los contratos de las llamadas “misiones médicas”, privando al gobierno cubano de su principal fuente de divisas extranjeras.

Asimismo, la falta de servicios básicos estables obligó a suspender eventos emblemáticos como el Festival del Habano y provocó el retiro de empresas extranjeras que operaban en la isla, sepultando las expectativas de recuperación a través del turismo.

Protestas y un callejón sin salida política

El descontento popular ha comenzado a desbordarse de manera recurrente en las calles. Ciudades orientales como Santiago de Cuba, Guantánamo y Holguín, así como barrios de la periferia de La Habana, han sido escenario de cacerolazos y protestas civiles en reclamo de alimentos, luz y libertad.

Aunque en un intento por mitigar la presión internacional y el descontento interno el gobierno ha recurrido a la liberación de miles de presos políticos, el margen de maniobra institucional es nulo: la actual Constitución cubana blinda el modelo socialista como “irrevocable”. Ante la prohibición legal de una apertura democrática o una transición pluripartidista, la sociedad civil cubana se encuentra atrapada entre la protesta desesperada en las calles o el éxodo masivo hacia el exterior.