Ana María Ortega y Cresencio Zapata llevan más de 60 años de matrimonio y hoy acudieron a vacunarse juntos al módulo instalado en el Centro Integrador de la Secretaría del Bienestar, ubicado en la avenida Urano esquina Lázaro Cárdenas de Boca del Río.

Acompañados de su hija, Marta Patricia, expresaron su satisfacción de haberse aplicado la vacuna contra el COVID-19 tras un año de una pandemia que ha cobrado la vida de miles de personas.
Ella de 83 y él de 82 años de edad, han estado encerrados en su hogar, bajo el cuidado y la supervisión de sus cinco hijos y afortunadamente ningún integrante de la familia se ha contagiado del Sars Cov-2.
La vacuna “es muy importante porque ya nos vamos a salvar de este virus, tenemos que seguir cuidándonos. Hemos estado encerrados, no nos dejaban salir, nada más él que tiene que salir a buscar la papa”, dijo Ana María.
“Me ha ido bien gracias a Dios, ahí la llevamos todavía, estamos cuidándonos porque la pandemia está muy fuerte” y representa un peligro para los adultos mayores, afirmó Cresencio.
“Yo me siento bendecida, bien porque así ya los tengo más protegidos, este año ha sido un poco estresante, pero bien, mientras ellos estén con vida yo estoy feliz”, puntualizó Marta Patricia.
Como Ana María Ortega y Cresencio Zapata, decenas de personas de la tercera edad fueron a aplicarse la primera dosis del biológico, en este tercer día de vacunación en Boca del Río.


















