El PAN exigió hoy en la Cámara de Diputados el envío de soldados y marinos a Veracruz. En el Senado, Morena dijo que es urgente la intervención de la Secretaría de Gobernación en la entidad. La CNDH anunció que envió visitadores a Papantla para investigar la desaparición de otros 3 jóvenes en manos de policías. Mientras, nuevos datos indican que ni siquiera Córdoba, la ciudad donde creció el Gobernador Javier Duarte de Ochoa, está bajo control. Los secuestros son constantes. La última víctima, una joven de 18 años, fue plagiada y sus padres pagaron el rescate, pero ya no regresó…
Por Laura Rojas

La región centro de Veracruz vuelve a padecer la embestida de bandas de secuestradores. El fenómeno se ha convertido en una situación de emergencia para habitantes del municipio de Córdoba y de otras comunidades aledañas; incluso hay familiares de personas secuestradas, quienes se han acercado a los medios de comunicación para exigir a las autoridades que intervengan para que sus familiares sean localizados lo más pronto posible. Esta situación no ocurría hasta hace algunos años, por la delicadeza de los asuntos, ante el riesgo que significa para las víctimas en poder de los delincuentes.
Al menos cada semana, en la región cercana a la ciudad de Córdoba se conoce algún caso de plagio; por ejemplo, un ex trabajador de Petróleos Mexicanos, una estudiante de alguna escuela particular, o un comerciante de la zona de Huatusco o un artesano de Coscomatepec.
De esa forma, en el primer trimestre del año, la cifra de personas que de alguna forma han sido privadas de la libertad asciende a más de 10 en Córdoba y municipios aledaños como Paso del Macho, Coscomatepec y Huatusco, lo que ha provocado psicosis entre la población, pero principalmente entre algunos sectores, tales como el comercial, empresarial, y productivos como el cafetalero y cañero.
La gravedad de los delitos ha hecho que algunas familias incluso difundan públicamente los plagios de sus hijos, esposos o padres, debido a que han desembolsado fuertes sumas de dinero para el pago de los rescates, pero ni así logran tener a sus seres queridos de vuelta en sus hogares, y como recurso final le hacen un llamado de auxilio a las autoridades.
La incidencia delictiva, ha ameritado también que hasta en las homilías y en las celebraciones religiosas, que tuvieron lugar con motivo de la Semana Santa, los párrocos de las Iglesias católicas, encabezados por el obispo de la diócesis de Córdoba, Eduardo Patiño Leal, llevaran un mensaje de júbilo, de alegría, como remedio espiritual, para reconfortar a los familiares de los desaparecidos y de los secuestrados, quienes al paso de los meses y años, todavía no han podido regresar a sus hogares.
PAGARON RESCATE, PERO NO SE SABE DE ELLA
La semana pasada, la joven Juliana Sánchez, de 18 años, fue interceptada por desconocidos, sin que hasta el momento sus familiares tengan conocimiento de su paradero.
Tras el secuestro, los delincuentes exigieron a sus familiares una fuerte suma de dinero para entregarla nuevamente, pero a pesar de haber cumplido con el pago del rescate, ella no fue devuelta, y hasta hoy sigue siendo buscada por sus allegados, así como elementos de las diferentes corporaciones policiacas, ya que temen que pueda estar en peligro.
De acuerdo a datos proporcionados por familiares y amigos, la joven Juliana Sánchez fue vista por última vez el pasado sábado 19 de marzo, tras haber salido de su casa para dirigirse al centro, en Córdoba.
Horas después, uno de los delincuentes se encargó de llamar por teléfono a los familiares, para anunciar que tenían en su poder a la joven y exigirles dinero, así como abstenerse de ir a denunciar los hechos ante las autoridades.
Al haber trascurrido una semana del secuestro, los sujetos que estuvieron en comunicación con los familiares, les exigieron una suma millonaria a cambio de entregar a la joven, pero aun cuando la familia siguió las indicaciones, no les ha sido devuelta la jovencita, por lo que ahora piden la intervención de las diferentes corporaciones policiacas, así como del Gobierno del Estado para la pronta localización de la víctima, ya que temen pueda estar en peligro.
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