Washington. Osama bin Laden fue aniquilado por las fuerzas estadunidenses hace más de una década, pero el presidente Joe Biden declaró ayer que Estados Unidos seguirá usando los atentados del 11 de septiembre de 2001 (11-S ) como la principal justificación legal para continuar las aparentemente incesantes acciones militares y detenciones alrededor del planeta –desde Siria hasta Filipinas o Guantánamo en Cuba.

El presidente estadunidense reportó ayer las operaciones militares estadunidenses bajo la autorización que el Congreso otorgó a la Casa Blanca en respuesta a los “atentados terroristas” del 11 de septiembre hace 21 años.
Bajo la Constitución estadunidense, el Congreso posee el poder exclusivo para hacer declaraciones de guerra y aprobar el uso de fuerza militar. Pero, señalan críticos, el Congreso esencialmente ha abdicado su responsabilidad desde poco después del 11-S cuando el Poder Legislativo aprobó –con un voto solitario en contra– una autorización de guerra que, en efecto, es un “cheque en blanco” para acciones beligerantes.


















