Comiendo del árbol de la vida

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Dr. William Soto Santiago

Apocalipsis, capítulo 2, verso 7, donde nos dice:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”.

Y nos preguntamos: “¿Hay la posibilidad en este tiempo de comer del Árbol de la Vida?”. Sí. “¿Y dónde está el Árbol de la Vida?”. Aquí dice: “… en medio del paraíso de Dios”.

Así como en el Huerto del Edén encontramos al Árbol de la Vida, en el capítulo 2, verso 9, donde nos dice:

“Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal”.

Luego, en el capítulo 3, del mismo libro del Génesis, versos 22 al 24, encontramos mencionado aquí en dos ocasiones más el Árbol de la Vida:

“Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal (esto fue luego de la caída del ser humano); ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.

Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.

Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida”.

Ahora vean que Dios sacó del Huerto del Edén al ser humano para que no alargara su mano y comiera del Árbol de la Vida; pues ya el ser humano caído, si comía del Árbol de la Vida, vivía eternamente; y Dios no quiere que el ser humano viva en una condición caída, viva como pecador, eternamente. Él desea que el ser humano sea limpio de todo pecado, y coma del Árbol de la Vida y viva, pero no viva como un pecador, sino como un hijo o una hija de Dios, limpio o limpia de todo pecado.

Ahora, en el libro del Apocalipsis encontramos que aparece también el Árbol de la Vida.

Tres veces aparece en el Génesis el Árbol de la Vida, y tres veces también en el libro del Apocalipsis. O sea que en el primer libro de la Biblia (el Génesis) aparece tres veces, y en el último libro de la Biblia (el Apocalipsis) aparece tres veces también.

Vamos a ver aquí. Leímos en el capítulo 2, verso 7, del Apocalipsis, donde aparece y donde Dios dice que dará de comer al Vencedor: le dará “a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”. Y ahora en el capítulo 22, verso 2, del Apocalipsis, dice:

“En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones”.

Y también en el capítulo 22, verso 14, dice:

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad”.

Ahora, son bienaventurados los que lavan sus ropas, o sea, son bienaventurados los que reciben a Cristo como su Salvador y lavan sus pecados en la Sangre de Jesucristo, el Cordero de Dios, y reciben el Espíritu de Cristo; y así comen del Árbol de la Vida para vivir eternamente.

Vean la forma de comer del Árbol de la Vida; porque este Árbol de la Vida en el libro del Génesis y en el libro del Apocalipsis es el Señor Jesucristo: “En Él estaba la Vida, y la Vida era la Luz de los hombres”1, o sea, en Jesucristo.

Por eso también es que Cristo siempre estuvo diciéndonos: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí”.

Este Árbol de la Vida es el Señor Jesucristo. Por eso también Él dijo3: “Yo soy el Pan vivo que he descendido del Cielo”. Y Él dijo: “Y el que come de este Pan, vivirá eternamente”.

No hay dos vidas, dos vidas eternas; solamente una, y es Cristo. Y no hay un árbol literal de la vida, por un lado, y Cristo por otro ofreciendo vida eterna también; es el mismo Jesucristo el Árbol de la Vida.

En la Escritura encontramos que Dios representa a los seres humanos en árboles. Y ahora sí podemos comprender ese misterio del Árbol de la Vida, ya que Cristo representa al ser humano en árboles también.

*Salmo 1, verso 1 en adelante (verso 1 al 3), dice:

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”.

Vean cómo el salmista compara a los justos con el árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no cae. También Cristo está representado en este árbol del cual habla el salmista.

Ahora, hemos visto que Dios representa a los seres humanos con los árboles o en árboles, y, por consiguiente, el Árbol de la Vida es nuestro amado Señor Jesucristo; porque no es un asunto de que uno encuentre un árbol literal y que sea un árbol de vida eterna.

La única vida eterna es Dios; y esa vida eterna se manifestó en forma humana, se manifestó en carne humana, y fue conocido por el nombre de Jesucristo. Dios, Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. La Vida Eterna fue manifestada en forma humana en el cuerpo llamado Jesús.

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