CIUDAD DE MÉXICO – Por primera vez en sus 90 años de historia, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) se enfrenta a un proceso de relevo generacional marcado por la polarización, acusaciones de padrones “a modo” y una cúpula que intenta desesperadamente pactar una planilla de unidad.

Tras una década al frente y debido a complicaciones de salud, Carlos Aceves del Olmo confirmó que no buscará la reelección este 23 de febrero. Este anuncio rompe la tradición de la central fundada en el cardenismo, donde sus líderes (como Fidel Velázquez o Rodríguez Alcaine) solo dejaban el cargo al morir.
Los aspirantes y la división
A solo siete días del 17 Congreso Nacional Ordinario, la disputa se centra en dos figuras clave:
- Tereso Medina: Señalado por sus detractores de contar con el apoyo del Comité Nacional y de supuesta injerencia del sector empresarial.
- Fernando Salgado: Quien ha denunciado públicamente que la comisión electoral está siendo “cooptada” para favorecer a Medina mediante un padrón manipulado.
- Alfonso Godínez: Tercer aspirante que apuesta por el consenso, aunque exige transparencia total en el voto libre, directo y secreto de los más de 1,200 sindicatos de base.
El factor “Leticia Aceves”
Fuentes internas revelan que el “punto de quiebre” fue la ausencia prolongada de Aceves del Olmo en las oficinas de Vallarta 8. Se reporta que su hija, Leticia Aceves, ha tomado las riendas operativas de la central, un movimiento que desató ambiciones y movimientos internos antes nunca vistos en la organización.
“Este proceso es inédito; antes a los dirigentes teníamos que despedirlos en Gayosso”, señaló un líder sindical bajo anonimato, subrayando que la CTM no está acostumbrada a las urnas, sino a la sucesión por fallecimiento.
El reto: La unidad o la ruptura
Juan Carlos Velasco, secretario de acción política, reconoció que existe una fractura real. Quien resulte electo el próximo 24 de febrero tendrá la tarea titánica de “recomponer el tejido” de una organización que hoy se muestra dividida y bajo la lupa de la opinión pública.
El futuro de la CTM depende de si logran concretar una “planilla de unidad” o si la elección termina en una ruptura definitiva que debilite la fuerza del sindicalismo tradicional en México.


















