Del golpe a la personalidad

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Los castigos extremos en lugar de ayudar, perjudican. Pegarle a un niño no es castigarlo, sino hacerlo violento.

El niño es como una esponja, todo lo que ve lo absorbe, es por ello que existe el dicho “de tal palo tal astilla. Si el pequeño siempre ha visto y recibido malos tratos por parte de sus padres, es probable que haga lo mismo en un futuro.
El niño va almacenando información conforme va creciendo. Toda esa experiencia va a transformar en un determinado adulto al niño maltratado, al igual que un niño que se desarrolla en un ambiente normal desarrolla su personalidad normalizada.
Al extremo
El hecho de producir en un niño castigos muy severos o extremos va a potenciar que éste al madurar proyecte eso mismo en sus hijos. Hay que tener en cuenta que los castigos deben realizarse adecuadamente y no de manera violenta porque no por ello un niño mejora su conducta ni aprende mejor a discriminar un acto que haya hecho y que se considere inapropiado.
El aplicar un castigo a un niño no siempre debe ser tal cual aplicar un castigo, también se castiga no reforzándolo con algo que le guste y le motive. Por eso debemos tener en cuenta que pegarle a un niño no es castigarlo, sino hacerlo violento.
Si a esto añadimos que si un niño ve constantemente en su hogar y en su familia actitudes de violencia física o psicológica, esto provocará en él un desarrollo evolutivo influenciado por estos hechos y que posiblemente le lleven a realizar en su futuro actos de este tipo.
CÓMO LES AFECTA
Cuando es frecuente…
La consecuencias psicológicas que se producen por recibir maltrato no suelen darse como resultado de un solo acto maltratante, sino que se generan tras una frecuencia de episodios que afectan a ámbitos del desarrollo del niño, cognitivo, lingüístico, afectivo, social, y a otras acciones evolutivas como son el apego del niño, la autonomía, la comunicación, etc.
Los retrasos
En casos de recibir un maltrato físico aparecen sobre todo retrasos de tipo cognitivo o intelectuales, déficit en la cognición social, alteraciones en su relación con otros iguales. Todo esto alimentado por lo que conlleva una baja autoestima, sufren de hiperactividad y trastornos conductuales.
Abandono o abuso
Cuando el niño lo que sufre es abandono físico aparecen trastornos de aislamiento social, en menos asertivo, sufre de apatía etc. Si el menos ha sufrido un abuso sexual, las consecuencias que arrastrará son una presencia significativa de los trastornos disociativos de la personalidad, pueden sufrir adicciones como el alcoholismo, toxicomanía o conductas delictivas como efectos a largo plazo.
Secuelas silenciosas
Todo niño que haya sufrido malos tratos del tipo que sean no va a desarrollar unos trastornos que le harán además de haber sufrido en la infancia ser posibles maltratadotes en su vida adulta, y si no lo son aun así necesitarían ayuda para poder tener una personalidad establecida como normalizada, puesto que si no sufren depresión será trastorno del sueño o trastorno del estado de ánimo o disfunción sexual etc.

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