Por: LÁZARO CRUZ GARCÍA/Análisis Político

Política de Altura: Cuando el Bien Común Supera las Siglas
En política, no hay coincidencias, solo convergencias de intereses. La reciente “conversión” de Jesús “Chucho” Uribe, quien deja el naranja de Movimiento Ciudadano para teñirse con el guinda de Morena, ha levantado más que solo polvo en el sur de Veracruz, donde ya tiene miles de seguidores. Sin embargo, la respuesta de la gobernadora Rocío Nahle García ante este movimiento ha sido una cátedra de distancia estratégica: “Eso que lo vea Ramírez Zepeta”.
La narrativa de la mandataria es clara y, hasta cierto punto, necesaria para la salud democrática del estado. Al separar la gestión administrativa de la efervescencia partidista, Nahle intenta blindar su investidura. Su argumento es pragmático: el presupuesto no tiene color. Las participaciones federales llegan etiquetadas por el SIFPLAN y los programas sociales son derechos, no favores. Es una postura que busca enterrar el viejo fantasma del “presidencialismo de garrote”, donde el municipio que no se alineaba, no comía.
Sin embargo, el fondo del asunto es más complejo. Que el alcalde de Las Choapas se sume a Morena justo cuando anuncia importantes obras de pavimentación y se gestiona un rastro municipal no es un evento aislado. Es el “Efecto Imán” del poder. Los alcaldes, conscientes de que la gestión de recursos camina más rápido con “viento a favor”, suelen buscar el cobijo del partido en el gobierno.
Los puntos sobre las íes:
La Purificación Partidista: Nahle le pasa la “papa caliente” a Esteban Ramírez Zepeta. Es el partido quien debe cargar con el costo político —o el beneficio— de recibir a quienes ayer eran adversarios, en este caso Chucho Uribe representa un costo político de alto rendimiento al partido en el poder.
El Pragmatismo de Chucho Uribe: Más allá de las ideologías, el alcalde parece haber entendido que para cumplir sus promesas en Las Choapas (como el tramo de El Paralelo), estar en la acera de enfrente era un deporte de alto riesgo.
La Institucionalidad como Escudo: La gobernadora reitera que trabajará “con quien sea”. Es un mensaje de paz hacia los 212 municipios, pero también una advertencia sutil: el desarrollo estatal no se detendrá por caprichos de militancia.
Hoy, la transparencia tecnológica y legal impide que el presupuesto sea usado como garrote. Lo que vemos en Las Choapas —la construcción de un rastro municipal esperado por años y la pavimentación del acceso principal— no es un premio a una conversión política, sino el cumplimiento de una obligación gubernamental que la mandataria asumió con el pueblo desde su campaña en 2024.
Al final del día, el ciudadano de Las Choapas lo que quiere es el rastro municipal y calles pavimentadas, poco le importa si el que corta el listón cambió de camiseta a mitad del partido. Lo que queda en el aire es la duda razonable: ¿Es esta una genuina coincidencia de visiones o el inicio de una migración masiva de alcaldes hacia el “lado correcto” de la historia de cara a los comicios que están por venir?
El Fortalecimiento de la Unidad
Si el alcalde Uribe o cualquier otro edil decide que el proyecto de Morena es el camino más viable para el bienestar de sus gobernados, es una decisión que habla de la fuerza de convocatoria y los resultados del movimiento. Sin embargo, lo verdaderamente rescatable es que, independientemente de si el dirigente Esteban Ramírez Zepeta abre o no las puertas del partido, el flujo de beneficios para Las Choapas no se detendrá.
Veracruz transita hoy por una ruta de civilidad política donde la prioridad es la gente. Rocío Nahle ha demostrado que se puede ser una líder firme de su movimiento y, al mismo tiempo, una gobernadora para todos. En esa distinción reside la verdadera transformación de la vida pública.
En Veracruz, el tablero se sigue moviendo. Nahle pone las reglas del juego administrativo, mientras que la política partidista, esa que ensucia los zapatos, se queda en las oficinas de Morena. Una jugada maestra de sana distancia… al menos en el discurso.


















