Por El Bicho Politicón

Consultar a la gente sobre temas de importancia nacional es (o debería ser) un ejercicio común en democracia, de hecho, el artículo 35 constitucional en su fracción VIII prevé su realización y la Ley Federal de Consulta Pública es la base legal para su realización.
Si bien es cierto, López Obrador aún no está en funciones y por lo tanto no puede ordenar absolutamente nada del orden legal… su ‘consulta patito’ deja ver cierta incertidumbre de su conducta.
Porque analicemos un poco el asunto… los convocantes a la consulta son partidarios e impulsores de una de las opciones, los que van a recibir las respuestas y a contarlas son partidarios e impulsores de una de las opciones y quien va a decidir (a ponderar, dice) es partidario e impulsor de una de las opciones.
La falta de rigor legal de la ‘consulta mafufa’ de AMLO, nos deja ante una vacilada, en la cual se va a basar para tomar la decisión del proyecto más importante de las últimas décadas y que implica miles de millones de inversión.
La verdad es que si causa algo de desazón la forma en que se está conduciendo el próximo jefe del ejecutivo… no es que esté a favor o en contra de alguna de las opciones, lo cierto es que no soy ningún especialista en el ramo, pero eso de gobernar a base de ocurrencias no es buen síntoma, debe haber institucionalidad, seriedad pues.
Hay que tener en cuenta que cualquier proyecto de esa envergadura va a afectar el entorno donde se realice… es un falso dilema que aquí afecta y allá no. Los costos ya se emparejaron, ya que las pérdidas de suspender a Texcoco son altísimas y la falta de estudios serios en Santa Lucía lo hacen inviable, tanto por la distancia como la infraestructura que se tendría que construir para hacer las conexiones tanto al “Benito Juárez” como al de Toluca.
Tan es una ‘consulta chafa’ que los pejefans no saben bien a bien si seguir sus instintos o a su líder máximo…
Hasta para preguntarle al pueblo hay reglas… reglas que no se están respetando, siendo así, mejor que ni me pregunte.
Pues eso.

















