La Iglesia exige justicia y recuperar cuerpos de los jesuitas

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La Compañía de Jesús, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el Centro Católico Multimedial (CCM) y la Arquidiócesis de Chihuahua condenaron los asesinatos de los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín Mora Salazar, perpetrados el lunes en un templo de Cerocahui, en el municipio chihuahuense de Urique.

En Twitter, el prepósito general de la Compañía de Jesús, padre Arturo Sosa, publicó: “Estoy conmocionado y triste por esta noticia. Mis pensamientos y oraciones están con los jesuitas en México y con las familias de los hombres. Tenemos que poner fin a la violencia en nuestro mundo y a tanto sufrimiento innecesario”.

En tanto en un comunicado difundido en redes sociales, la provincia mexicana de la orden religiosa exigió justicia, así como la recuperación de los cuerpos, los cuales se llevaron los delincuentes, y advirtió que sus miembros no callarán “ante la realidad que lacera a toda la sociedad. Seguiremos presentes y trabajando por la misión de justicia, reconciliación y paz a través de nuestras obras pastorales, educativas y sociales”.

Asimismo, demandó que “de forma inmediata” se adopten todas las medidas de protección para salvaguardar la vida de religiosos, laicos y de toda la población en dicha localidad.

Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey, Nuevo León, y presidente de la CEM, así como Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca y secretario general del organismo episcopal, manifestaron su “profundo dolor e indignación” por dichos homicidios y demandaron una “pronta investigación y seguridad para la comunidad y todos los sacerdotes del país”.

El CCM sostuvo que estos crímenes se suman “a la gran cantidad de asesinatos en los últimos meses en México” y añadió que “ya son siete” los presbíteros asesinados en el país en lo que va del sexenio, lo cual “lo sigue colocando como uno de los más peligrosos para ejercer el ejercicio sacerdotal”.

En tanto, Gustavo Sánchez Prieto, vocero de la Arquidiócesis de Chihuahua, afirmó que lo sucedido es otra “expresión más de una violencia absurda e irracional, criminal, que arrebata la vida de tantas personas, amarga la vida de familias y llena de inseguridad nuestras poblaciones”.

Al gobierno federal reprochó: “¿Hasta cuándo tenemos que soportar esto en México? ¿Hasta cuándo? La pregunta va también para los hermanos que asesinan. Hemos despreciado a Dios y la vida humana, que es don suyo”.

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