Los diez de Cuichapa: una aventura de “Braceros”

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Urbanhistorias de Cuichapa

Por Gustavo Martínez Contreras

Villa Cuichapa se ha caracterizado por ser una población abierta a los “fuereños”, ha recibido a gente de varias partes del mundo y de la República mexicana, pero también ha dejado ir a algunos de sus hijos a trabajar a otras partes, tal es el caso de esta historia…

Durante la Segunda Guerra Mundial, entre Estados Unidos y México se firmó un acuerdo por el cual, trabajadores mexicanos irían con todos sus papeles arreglados a laborar a las tierras del vecino del norte, el programa era conocido coloquialmente como “Braceros”.

Pues bien, de Villa Cuichapa hubo diez valientes exploradores que se lanzaron a la aventura ‘gringa’: Antonio Almeida Ocaña, Ángel Rodríguez (a) “El Negro”, Amador Hernández Rodríguez (a) “Caldo de Mojarra), Refugio Martínez Moreno (a) don “Cuco”, Carmen Chi Pérez, Félix Rodríguez Arenas (a) “Mr. Flitch”, Juan Pamucé Condado, Enrique Betaza (a) “El Marimbero”, Francisco Pérez Leyto (a) “El Paricutín” y ¿Adelaido Ramos Morales?

Los 10 de Cuichapa iban con las maletas cargadas de algunas cuantas cosas y muchas ilusiones, salieron en tren hacía la ciudad de México y de ahí a Querétaro, donde fueron concentrados los ‘Braceros’ de la zona sur para realizar sus trámites ante el consulado americano.

Pues resulta que de todo el contingente, fueron rechazados por el General encargado dos personas: “Caldo de Mojarra” y un oaxaqueño eran menores de 21 años y, según las leyes americanas, eran menores de edad… no calificaban.

Y ahí estaban, muy tristes los que se tenían que regresar a sus lugares de origen, arreglando sus cosas pero…

Como en todo grupo, siempre hay uno que se destaca por sus habilidades diplomáticas y en este contingente fue Juan Pamucé, quien se ofreció a tratar de convencer al General para que sus compañeros no fueran rechazados e investigó dónde iba el General a tomarse sus tragos. Dentro de sus indagatorias descubrió que le gustaba tomar tequila y anís de la marca “Anís del Mono”.

Fue con sus compañeros y les preguntó que cuánto tenían, Amador solo aportó $ 25 pesos, precavido el hombre se guardó lo de su pasaje de regreso por si las negociaciones fracasaban, el “Teco” no tenía dinero pero sacó un reloj de oro que puso al servicio de la causa.

Tostonearon el reloj, juntaron $75 pesos y se fue Juan Pamucé a la cantina donde estaba el General, le invitó sus botellas de tequila y anís y entre plática y plática el tequila hacía su trabajo cuando Juan le soltó la mejor frase zalamera que se le ocurrió:

-Mi General, tengo mucho gusto en saludarlo, nos vamos a tierras lejanas pero dos de mis compañeros no pasaron, quisiera que usted les echara la mano para que no tengan que regresarse con las manos vacías…

-Que se presenten mañana temprano, les voy a autorizar ir, pero que sean los primeros que estén formados, de lo contrario no van. Dijo el General ya con la alegría de las copas que le invitó Pamucé reflejadas en sus rechonchas mejillas.

Asunto arreglado y se llegó el día de partir hacia la frontera norte, nuevamente el tren llevaba a cientos de ‘Braceros’ ilusionados con el ‘sueño americano’. A unos les tocó en los campos de California, a otros en Texas, unos más en Nuevo México… Amador Hernández (a) “El Caldo de Mojarra” se fue hasta Nueva York.

Ya se imaginarán ustedes el impacto tan grande que tuvo en su vida, salir de un rancho de unas cuantas decenas de personas a la “Gran Manzana” con millones de gentes con su ir y venir apresurado, ajenos al cuichapense que se encontraba solo lejos de su familia.

Corría el mes de octubre de 1945, “El Caldo de Mojarra” estaba viendo hacía el río Hudson contemplando la Estatua de la Libertad cuando a lo lejos se divisaron unos ‘pájaros de acero’, se trataba de los combatientes de la Guerra recién terminada, entre los cuales venían los integrantes del Escuadrón 201, el valiente cuerpo de la Fuerza Aérea Mexicana que combatió allende las fronteras.

Y ahí venían en formación “V”, así como vuelan los patos, hasta que se perdieron de su vista… imagen que siempre guardó con nostalgia el buen Amador Hernández Rodríguez.

Cabe señalar que de los 10 integrantes del equipo de cuichapenses que se fueron de “Braceros”, todos regresaron con bien, con muchas historias para contar y con un capitalito para alguna casa, algún negocio…

Pero ahí queda para la historia esta aventura de los 10 de Cuichapa, no se pierdan seguir leyendo su Urbanhistoria el próximo jueves.

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