Los tentáculos del abuso de EPN y la opacidad en la 4T

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Ciudad De México.

Con el poderoso spyware Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO Group, el expresidente de México Enrique Peña Nieto, su secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y sus respectivos grupos políticos aprovecharon las agencias de inteligencia del Estado, su infraestructura tecnológica y sus partidas presupuestarias secretas para realizar operaciones masivas de espionaje contra decenas de periodistas, al menos 120 defensores de derechos humanos y contra poco más de 700 opositores políticos.

Fueron tan evidentes y agresivos los abusos cometidos por las agencias del gobierno federal mediante la poderosa herramienta tecnológica, que en 2017, después del escándalo conocido como Gobierno Espía, NSO Group prefirió no renovar las licencias que había vendido por decenas de millones de dólares a la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Una fuente que conoce las operaciones de NSO Group en México explica que la empresa israelí, incluso, se negó a vender su programa espía Pegasus a la Policía Federal, pues consideró que la institución, entonces dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob), era “una de las entidades más corruptas en México”; el rechazo se dio pese a que la corporación de seguridad estaba interesada en la plataforma de espionaje y dispuesta a ofrecer un alto precio por ella.

A lo largo de la semana última, la investigación internacional Pegasus Project, en la que participaron Proceso y otros 16 medios de 10 países, bajo la coordinación de Forbidden Stories y con el apoyo técnico del Security Lab de Amnistía Internacional, reveló que entre el verano de 2016 y finales de 2017 el Cisen, la AIC y la Sedena seleccionaron más de 15 mil números telefónicos en sus plataformas de Pegasus, en lo que sería el paso preliminar para un eventual ataque espía.

La cifra de números telefónicos representa prácticamente una tercera parte de los más de 50 mil registros de plataformas de Pegasus de 10 países clientes de NSO Group a los que tuvieron acceso Forbidden Stories y Amnistía Internacional.

La información retrata al gobierno de Peña Nieto como el usuario más fiel de ese sistema de espionaje, por encima de monarquías u otros regímenes autoritarios, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Azerbaiyán, Hungría o India, que también usaron Pegasus para atacar voces críticas, así como a rivales políticos y a por lo menos 13 jefes de Estado.

Pegasus le permite a una agencia gubernamental acceder a prácticamente toda la memoria del teléfono de una persona, incluyendo mensajes –SMS, WhatsApp y otras aplicaciones de mensajería– y correos electrónicos; con el programa, el usuario tiene la posibilidad de vigilar la geolocalización del objetivo en cualquier momento y grabar sus llamadas; además puede activar el micrófono y la cámara cuando lo desee.

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