“MÉXICO, PAÍS DE HOMBRES RICOS Y EMPLEADOS POBRES”; DENISE!

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la politóloga Denise Dresser

La Reforma Fiscal es sólo recaudatoria y no ataca los grandes intereses, sostuvo
Frente al ex gobernador Marcelo de los Santos y buena parte del empresariado local, la politóloga Denise Dresser soltó: “ Hemos creado un país de hombres ricos y empleados pobres”.

Con voz suave, pausada, pero firme, continuó “concentramos la riqueza en pocas manos y erigimos gobiernos que lo permitan, gobiernos panistas, priístas, compartiendo el mismo fin: Un sistema que protege al capital por encima del trabajo”.
“El monopolio estatal se vende al amigo y lo convierte en el hombre más rico del planeta”, ejemplificó al respecto en alusión directa al empresario Carlos Slim Helú y su compañía Telmex.

Invitada por Marcelo de los Santos Anaya para dictar una conferencia sobre la Reforma Fiscal, la autora del libro “El País de Uno”, añadió punzante:  “ — Hemos creado un país que mantiene baja la recaudación y que por ello no tiene recursos suficientes para invertir en Educación; y donde no hay impuestos recaudados, no hay gobiernos eficaces”.
“Lo que sí tenemos, —señaló- es mucha obra pública, muchos caminos y puentes y segundos pisos y estelas de luz”.
“En cambio, lo que sí hay, —siguió con una entonación en apariencia monótona, pero de ritmo cadencioso- son muchas maneras de obtener apoyos cortoplacistas y los votos que acarrea, muchas formas de manipular al electorado en vez de representarlo; muchas maneras de comprar el voto, en vez de ganarlo”.

“Lo que sí hay —siguió implacable- son muchas costumbres vivas en el PAN y en el PRI y en el PRD, formas de ejercer el poder con un sistema clientelar; lo que sí hay es un sistema de elites acaudaladas, amuralladas, asustadas, ante los pobres a quienes nadie en realidad ha querido educar, porque ¿quién quiere flanquear la brecha que tanto beneficia? No hay incentivos para ello”.

Pero la académica, que este 22 de enero cumple 51 años, fustigó no sólo al sistema político y los partidos, sino también a los ciudadanos de a pie creados, dijo, por el sistema priísta a lo largo de décadas. 
Describió así una idiosincrasia, una serie de costumbres perniciosas que tienen al país en el atraso y con sus “elites” de poder y riqueza “amurallados”.

Un país “en que muchos viven con la mano extendida, con la palma abierta,  esperando la próxima dádiva del próximo político, esperando la próxima entrega de lo que Octavio Paz llamó “El Ogro Filantrópico”: el cheque o el contrato o la camiseta o el vale o la torta o la licuadora o la pensión o el puesto o la recomendación”.
Se trata, detalló, de  “la generosidad del Estado” que con el paso del tiempo produce “personas acostumbradas a esperar, en vez de exigir”.

Mordaz, irónica, pero con suave voz, dijo: “ — Se trata de “personas que son vasos y tazas; ciudadanos vasija, ciudadanos olla, los llamo, recipientes en vez de participantes, resignados ante lo poco que se vacía en ellos”.
“La economía, — señaló –  no crece lo suficiente, el país no está avanzando lo que debería, el tiempo transcurre y los pobres no dejan de serlo”. 
“Como lo revela un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el hijo de un obrero sólo tiene el 10 por ciento de probabilidades de convertirse en profesionista. Nacer en la pobreza en México significa, en la mayor parte de los casos, morir en ella”. 
“Y eso es lo que hemos creado  — concluyó – un país atorado, un país que no educa a su población, un país de empleados en vez de emprendedores, y en gran medida, esto es producto de las riquezas que explotamos, como el petróleo, pero que no logramos compartir con las grandes mayorías”.

Aseguró que el país retrasó su “modernización” para no afectar intereses, “que ignoró durante demasiado tiempo los retos que la globalización exige: una economía más competitiva, una mano de obra más productiva, una población más educada, un capitalismo más dinámico que genere riqueza y al mismo tiempo, tenga los incentivos para distribuirla mejor”.
Y suavizando aún más la voz, como una maestra que reprende con cariño a sus alumnos, preguntó “ — ¿Y por qué estamos en esta situación?”.
“Pues — respondió ella misma – porque desde hace mucho tiempo le hemos apostado a los recursos naturales, a la extracción de estos recursos como el petróleo y a la población mal pagada que los procesa.

Le apostamos a la extracción de materias primas,  y nos convertimos por eso en un lugar de pocos dueños y muchos trabajadores”.

Respecto a la recientemente aprobada Reforma Fiscal, confesó sentir una “ambivalencia” ante la misma, pues “no confrontó a una minoría depredadora de la riqueza nacional”.
Se trata, aseguró, de una Reforma insuficiente, con eminentes  fines sólo recaudatorios y busca más que nada, el control, “como dijo aquí, Marcelo de los Santos (Anaya)”. Y agregó “lo que acaban de aprobar no es una buena reforma fiscal: se gasta más de lo que se tiene y lo que falta, se toma de las ganancias petroleras”.
Calificó así a las recientes reformas, en especial la energética y la hacendaria, de “parciales”, con “privatizaciones amañadas”.

Criticó con fuerza que la mafia del sindicato petrolero no haya sido tocada con la reforma energética, e indicó “cualquier reforma que buscara modernizar, no debió eludir la corrupción de sindicato petrolero”.
Dijo que no se convencerá a los mexicanos de cumplir o pagar más impuestos mientras no se transparente y se fiscalice cómo gasta el gobierno; mientras no haya “rendición de cuentas”.
Necesitábamos que Enrique Peña Nieto nos hubiera dicho cómo va a evitar la corrupción y el derroche, antes de aumentar los impuestos, señaló.

Para la escritora, profesora de Ciencia Política, la salida al atraso del país está en la participación ciudadana, y en las candidaturas ciudadanas. A pregunta expresa del reportero, señala que no existe, desde su punto de vista, ninguna alternativa política viable, ni en el PRI, ni en el PAN, ni en el PRD. Comenta que la alternativa está en una ciudadanía participativa, atenta al acontecer público.

Por otro lado, le preguntamos sobre su opinión de San Luis Potosí y su gobierno, a lo que se excusó de hablar, pues, aseguró, “no conozco la situación de San Luis Potosí”. Le comentamos entonces que el estado se encuentra por cambiar Auditor Superior del Estado (ASE), luego de 7 años.
— ¿Han funcionado las Auditorías Superiores en los Estados?- le interrogamos.
— No, no sirven de nada, no han funcionado, entre otras cosas porque sus resoluciones las dictan después de cuatro años o más, sólo sirven para dar una especie de recomendaciones…
— ¿Entonces,  son como los Derechos Humanos?
— Ándale.  Responde. Luego sonríe.

 

 

 

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