MIRADA POLÍTICA

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Por: Lázaro Cruz García

Tamiahua: ¿Victoria oficial o naufragio guinda?

La elección extraordinaria de este domingo en Tamiahua no solo dejó un ganador por la mínima; dejó, sobre todo, una radiografía de la fragilidad política que hoy recorre el norte de Veracruz. Los números fríos del PREP son una bofetada de realidad para la estructura oficialista: ganar “de panzazo” con apenas 19 votos de diferencia no es para celebrarse, es para preocuparse.

El dato que eriza la piel en las oficinas de Xalapa es la composición del voto. ¿Cómo explicar que la coalición ganadora obtuvo 4,175 sufragios, pero de esos, Morena solo aportó 378? Es una cifra ridícula para el partido en el poder, superada incluso por los 570 votos de un PRI que, en teoría, estaba en agonía. En Tamiahua, el “tucán” del Verde le dio de comer en la boca a un Morena que se vio inoperante, lento y desconectado.

Seguramente, en este momento, Esteban Ramírez Zepeta, dirigente estatal de Morena, debe estar pasando un trago amargo. Para Zepeta, Tamiahua representa un foco rojo que no puede ignorar: su marca se ha vuelto dependiente de las muletas de sus aliados. Si el Verde decide caminar solo en el 2027, Morena corre el riesgo de quedarse en la orfandad electoral en municipios clave. La pregunta para Esteban es clara: ¿Dónde quedó la estructura que presume en los boletines?

Y más arriba, en el Palacio de Gobierno, la gobernadora Rocío Nahle García debe estar tomando nota con mirada fría. Para una gobernadora que apenas consolida su mandato, recibir estos resultados de una elección extraordinaria es una señal de que el “encanto” de las siglas se está agotando. A Nahle no le sirven las victorias que dependen de la caridad de otros partidos; ella necesita un Morena fuerte, propio y capaz de ganar por sí mismo. Ver a su partido siendo la cuarta fuerza individual en Tamiahua (detrás del Verde, el PT y hasta el PRI) debe ser, por decir lo menos, inadmisible en su tablero de control.

Hoy, la moneda sigue en el aire con 158 votos nulos que podrían cambiarlo todo el miércoles. Pero más allá del acta final, el mensaje está enviado.

Tamiahua le ha quitado el maquillaje a la política veracruzana. Nos recordó que las elecciones se ganan con sudor en la calle y no con el eco de las mañaneras. Si Morena no entiende que su fuerza real se está evaporando en el territorio, el 2026 será recordado como el año en que el gigante empezó a caminar con muletas prestadas. En política, el que no crece, se encoge; y en Tamiahua, Morena se vio más pequeña que nunca.