
FAC
“La política hace extraños compañeros de cama”. Frase atribuida a Kissinger, a Churchill y a Groucho Marx —“no es la política, sino el matrimonio el que hace extraños compañeros de cama”, sería la versión, mucho más sabia, del último de ellos—, por lo demás, una expresión que tan al pie de la letra honra el PejePresidente López Obrador en la integración de su gabinete
En 2012
José Antonio Meade es amigo de Luis Videgaray. De ello no puede haber la menor duda.
Pero, antes de que empezara la transición anterior —cuando Felipe Calderón entregó su (des) gobierno a Enrique Peña Nieto— la amistad entre Videgaray y Meade le alcanzaba a este último únicamente para ocupar algún cargo importante en el sexenio que está concluyendo, como la dirección del Seguro Social o la jefatura del Servicio de Administración Tributaria; es decir, de ninguna manera tal relación amistosa le daba a Meade para ser el primer secretario de Relaciones Exteriores de EPN ni, mucho menos, para que el presidente Peña le hubiera ofrecido, como le ofreció, la Oficina de la Presidencia.
Pregunta: ¿Dónde se ganó Meade la confianza de Peña, en cuyo gobierno encabezó tres secretarías de estado: la de Relaciones Exteriores, la de Desarrollo Social y la de Hacienda?
Respuesta: En las reuniones de transición de los equipos de la administración saliente (la de Calderón) y la entrante (la de Peña Nieto).
Dos capitanes nombrados por Calderón para las reuniones de transición con el grupo de Peña Nieto: el mencionado Meade, entonces secretario de Hacienda, y el que era titular de Gobernación, Alejandro Poiré.
Pregunta: ¿Por qué en 2012 Meade sí conquistó la confianza del presidente entrante, Peña Nieto, y Poiré no?
Respuesta: En una medida muy pequeña, digamos el 10%, porque Meade era amigo de Videgaray, pero en un 90% porque conquistó con su sencillez, caballerosidad y conocimientos técnicos a EPN. En cambio, Poiré, un tipo bastante sangrón, terminó por caerle gordo a Peña Nieto. Así, de plano.
El PejePresidente encantado con Meade; en cambio, Anaya no tiene para cuándo ser recibido por Andrés Manuel
Quizá fue un mal candidato, esto es, no conoce el arte de seducir a las masas. Pero en corto, lo demostró hace pocas semanas, José Antonio Meade convence a cualquiera.
Algo muy sincero le dijo Meade al presidente López Obrador cuando lo llamó para felicitarlo el día de las elecciones.
Esa es la razón por la que Andrés Manuel invitó tan rápidamente a Meade a su casa a desayunar.
Y, ni hablar, en la primer charla frente a frente entre ellos, el excandidato priista debió convencer al presidente electo de su calidad humana, ya que Andrés Manuel, a pesar de que sabía que iba a hacer enojar a no pocos de sus seguidores, elogió bastante —en mi opinión merecidamente— a José Antonio Meade.
Ricardo Anaya también felicitó a AMLO la noche del día de las votaciones, pero algo de hipocresía debió haber sentido Andrés en las palabras del excandidato panista, ya que, a pesar de haber quedado en segundo lugar, no ha sido todavía invitado por el presidente López Obrador a reunirse.
Se juntarán AMLO y Anaya, sin duda, pero será un poco a fuerza y el más importante de los dos estará de malas, es decir, tendrá que fingir que el otro le cae bien.
¿Quién es el Meade del actual gabinete de Peña Nieto?
La transición formal empezó este lunes. Ha habido acercamientos entre algunos de los integrantes del equipo del presidente entrante y del saliente, pero el proceso realmente arranca el día de hoy.
¿Alguien entre los secretarios que se van caerá tan bien a AMLO como para que este lo tenga entre sus planes para alguna futura responsabilidad en el gobierno?
¿Alguno de los colaboradores de EPN le caerá tan mal al presidente electo que exigirá a los suyos que ni siquiera se lo mencionen?
Ya se verá.
Lo único cierto es que, de acuerdo a los que saben de estas cosas, el secretario de EPN que en las reuniones previas al comienzo formal de la transición mejor ha caído al equipo del presidente López Obrador es el de Economía, Ildefonso Guajardo, que encabeza las negociaciones del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá.
Una de dos
(i) O soy incapaz de ver la naturaleza simpática de las personas.
(ii) O Ildefonso cambió bastante en los últimos años.
Confieso que me sorprende que sea Guajardo, y no Videgaray —este último en lo personal me parece más tratable que el otro—, el que haya caído mejor al equipo de Andrés Manuel.
Hace años que no veo a Ildefonso, pero lo recuerdo bastante arrogantito. Quizá cambió o, tal vez, fui injusto al juzgarlo. Yo no sé.
El hecho es que bien harán los analistas de la política nuevoleonesa al incluir a Guajardo entre los aspirante de Morena al gobierno de Nuevo León; habrá que estar muy al pendiente de este importante proceso electoral local que pronto iniciará.



















