¡A temblar! México en shock por triunfo de Trump

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Con el triunfo del republicano ganan el muro, odio y división. Ahora el país tendrá que enfrentarse a un nuevo gobierno

Estados Unidos

En una sorpresiva noche, el candidato republicano Donald Trump arrebató la victoria a la candidata demócrata, Hillary Clinton.

Contra todo pronóstico, el magnate alcanzó 276 votos electorales, tras conseguir la victoria en estados clave.

El reconocido sitio de predicciones electorales 538 otorgaba la victoria a Hillary Clinton en Florida, Wisconsin, Michigan, New Hampshire, Pennsylvania y Carolina del Norte. Sin embargo, el magnate consiguió la victoria en estas entidades.

En su discurso para agradecer la victoria a los estadounidenses, el magnate aseguró que gobernará para todos los estadounidenses, y llamó a los partidos republicano y demócrata a la unidad.

“Tenemos que unirnos, es hora de que nos unamos todos como pueblo. Me comprometo a ser Presidente para todos en Estados Unidos, pues eso es muy importante para mí. Para aquellos que escogieron no respaldarme en el pasado, les hablo a ustedes para (pedir) su guía, ayuda, para unificar a este gran país.

“Como lo he dicho desde el principio, la nuestra no fue una campaña, sino un increíble y gran movimiento, formado de millones de mujeres y hombes trabajadores que aman a su país y quieren un mejor futuro”, aseguró ante sus simpatizantes desde el Hotel Hilton de Nueva York.

Al inicio de su mensaje, el magnate confirmó que Hillary Clinton lo llamó para admitir su derrota en los comicios, rumor que sonaba desde minutos antes.

Una trayectoria atípica

Cuando Trump se sumó a la contienda ya había once republicanos aspirantes, y aún se presentarían cinco más. Por entonces Trump lucía como una opción improbable para el viejo partido conservador.

Hillary Clinton, en cambio, entró en la batalla demócrata dos meses antes con un impresionante currículo y un alegre video de presentación que de inmediato la convirtió en la favorita para llevarse la candidatura de su partido.

Clinton cometió sus errores.

La ex Secretaria de Estado tuvo problemas para explicar por qué había utilizado un servidor privado de correo y lo que el director del FBI describió como su gestión “descuidada” de información clasificada.

WikiLeaks filtró decenas de miles de correos de la campaña de Clinton, que según fuentes de inteligencia estadounidense habían sido pirateados por rusos.

Además, restó importancia a la mitad de los partidarios de Trump, describiéndolos como gente “deplorable” y “sin remedio”, y sólo rectificó a medias cuando esas declaraciones se hicieron públicas.

En el último debate, Trump se negó a comprometerse a aceptar los resultados de las elecciones, cuestionando las bases de la democracia. Pero pese a todo ello, las fibras que había tocado con la pobla- ción estadounidense que se sentía olvidada no dejaron de vibrar.

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