América a semifinales

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Derrotan al León sin complicarse, aunque les faltó la lucidez de la fase regular en casa

El América es músculo y cerebro en equilibrio. Ésa es la diferencia con los últimos dos proyectos que fracasaron a pesar de los lideratos y récords.

Lo que no pudieron Santiago Solari ni Fernando Ortiz, André Jardine perfila a cumplirlo, a redituar la liguilla de la misma manera que lo hizo con su magnífica fase regular, con una intensidad que fulmina rivales y una mentalidad que minimiza el error. Ambos factores son los que tienen a las Águilas como dignos semifinalistas.

Anoche, el mandón del Azteca domó al León con anotaciones de Julián Quiñones y Jonathan Rodríguez, para llevarse la serie de cuartos de final por un global de 4-2.

Además de romper la paridad de la ida (2-2), el América destrozó el ímpetu esmeralda que poco pudo hacer con el trabuco azulcrema, aunque en sus manos tuvo un par de oportunidades para hacer daño.

El América de Jardine no es perfecto. No es inmune al drama. En el primer tiempo hasta la sangre se le congeló. La copada tribuna del Azteca se dejó llevar por un fugaz lamento ante el peligroso disparo de Federico Viñas que reventó en el palo izquierdo de Luis Ángel Malagón. Y en un segundo acto, Fidel Ambriz hizo lo propio al buscar el arco rival con un tiro que pasó apenas desviado.

Fuera de esos momentos de indulto, La Fiera no existió. Su mente ya está lejos de la Liga MX, sino en el Mundial de Clubes. Julián Quiñones se comió a Rodolfo Cota en el segundo tiempo. El colombiano naturalizado mexicano tomó la responsabilidad de cobrar con éxito, a lo Panenka una pena máxima.

Plena seguridad del americanista, mentalmente fuerte y jocoso, mientras el guardameta hacía de todo para distraerlo.

Henry Martín no se quedó atras. El músculo del equipo cazó un balón con una barrida, para el 2-0 y el desborde del Azteca.

 Qué bien lució el América, incluso los cambios de André Jardine no rompieron la comunión de un equipo que promete levantar la 14. La mancha en la victoria fue la violencia en gradas del Coloso de Santa Úrsula.

Las aficiones protagonizaron casi 10 minutos de golpes en un colapso que pone en predicamentos el estéril Fan ID y la lentitud de la policía para reaccionar, aunque siempre la culpa la tendrán los rijosos que no deberían ir al estadio.