Casting para conseguir “novia” a El Porky

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Fuente: blog.expediente.mx

Veracruz, Ver.- Morena. Estatura media. Cabellera negra, ensortijada; toda una diosa del río de las Mariposas. Con mirada felina y piel suave, tersa pese a llevar ocho años encarcelada en distintos penales de Veracruz, ya trae loco de atar al más célebre inquilino del penal de Amatlán, Enrique Capitaine, alias El Porky.

Se llama Nallely y fue detenida y acusada de formar parte de una banda de secuestradores que en 2008 terminó desmantelada en Alvarado, durante el sexenio de Fidel Herrera Beltrán.

Nallely, La Negra, como le conocen, fue apresada con otras personas que las autoridades acusaron del secuestro del empresario Juan Carlos Mata, allá por el 2008, en Alvarado, cuando el gobierno municipal estaba en manos del panista Bogar Ruiz Rosas.

Ella es la distracción de El Porky Enrique Capitaine tras los muros fríos del penal de Amatlán, que –según las versiones– se ganó su atención después de que él mismo, acompañado del director del Cereso, Enrique Muñoz Sánchez, aplicó un “casting” a las presas para escoger, de entre las mejores, una dama de compañía.

A los pocos días de su llegada del penalito de Veracruz al penal de Amatlán, El Porky acusado de haber violado a una menor de edad en Veracruz, se comenzó a desesperar.

Ni el alcohol ni las comidas especiales, a base de mariscos, que le preparaba Sara Luz Herrera Cano, encargada de un restaurante en ese encierro, lo serenaban.

Atestado de mariscos, El Porky sentía ansias por carne femenina y el director, claro, presto, con tal de quedar bien con la familia adinerada, se apresuró a consentir el capricho.

Así, Enrique Muñoz Sánchez rápido mandó a uno de sus lacayos a correr el aviso entre la zona de las mujeres para buscar a las reclusas “más presentables” para que le hicieran, digamos, un desfile de modas al chico y él viera cual se ajustaba a sus gustos.

De pronto, frente él tenía un ramillete de las flores más bellas del reclusorio.

Al director el brillaban los ojos sabedor de la recompensa que le esperaba si lograba calmar el ímpetu sexual del joven hijo del ex alcalde de Nautla, Felipe Capitaine, poderoso productor de cítricos en el norte de Veracruz.

Las muchachas se encontraban ataviadas con sus mejores prendas, perfumadas, limpias, maquilladas para la ocasión, y comenzaron a desfilar delante del inquilino consentido.

Se detuvo en una que, sin embargo, rápido le dijeron que no por estar prohibida, marcada y reservada para alguien superior.

Así, clavó la mirada lasciva en Nallely Guadalupe Román Santiago, a quien no le quedó de otra más que acercarse al Porky. El casting terminó, pero le siguió la celebración, el cachondeo y la música con cervezas y mariscos preparados por la otra madrona del penal, Sara Luz Herrera Cano.

Pues además del apetito pasional, lo que le sobra al Porky en el penal de Amatlán son los caprichos culinarios, sencillos pero exquisitos, como buen mirrey.

Desde entonces, la morena es la favorita, a la que Enrique Capitaine siempre busca para saciar sus deseos que, ya se sabe, son dignos de las páginas de Pauline Réage, pseudónimo de Dominique Aury, quien escribe Historia de O, novela en al que relata el estilo de vida de unos libertinos que gozan de flagelar y profanar la carne a jóvenes doncellas, vírgenes, las que preparan parar ser meros objetos sexuales.

Ella siempre debe estar dispuesta a las peticiones del Porky, quien la recibe en su habitación especial, con colchón nuevo, pantalla plana, clima, refrigerador, y claro, siempre repleto de bebidas.

La alvaradeña llegó a ese penal después de que el de Ignacio Allende fue cerrado por Fidel Herrera Beltrán para que Mel Gibson hiciera su película Atrapen al Gringo, en la cual, irónicamente, también se retrata la vida de un preso célebre adicto al alcohol y de lujuria sin medida.

Quedó en manos de la justicia con el rescate del empresario Juan Carlos Mata, allá en su natal Alvarado, liberado por la Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI) por los muchachos del comandante Simitrio Rodríguez Gómez, quien perdiera la vida en ese operativo.

Por esa liberación se descubren las ligas entre los delincuentes y la policía municipal del panista Bogar Ruiz, cuyo primo, Juan Carlos Valerio Ruiz, era el comandante de la Municipal, y también terminó tras las rejas con otros gendarmes, acusados de haber participado en delitos con dicha banda, lo que por poco le cuesta juicio de desafuero al panista que en estos días se prepara para regresar colado al próximo gobierno azul-amarillo.

La morena que hoy contenta a Felipe Capitaine no pudo ser presentada en familia a los papás del chico que lo fueron a visitar recién llegado al encierro.

Los padres de Capitaine, y él recorrieron el penal, sus crujías, admirando las artesanías que allí se preparan, resplandeciendo con sus ropas, relojes, zapatos y demás lujos a la vista. Ingenuas las miradas en un mundo jamás visto por dentro y que ahora, por la obra de su retoño retorcido, deberán experimentar constantemente en cada visita.

Sobre el penal de Amatlán, en marzo pasado, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) la ubicó como una de las peores cárceles del país, con prostitución y abuso de los reos, por lo que está en la mira por los organismos defensores de los derechos humanos.

Exhausto de la batalla en el tálamo, El Porky rápidamente encuentra sus energías repuestas en la variada cocina de la ex alcaldesa de Alvarado, Sara Luz Herrera Cano: camarones al mojo de ajo, enchipotlados, arroz a la tumbada, jaibas desnudas, minilla, sopa de mariscos, lo que se le pueda antojar al Porky mirrey, todo lo tiene en cuestión de minutos la ex priísta.

“Mi papá es compadre de Héctor Yunes, no más que gane las elecciones yo voy para afuera; sólo me metió para calmar las cosas”, solía repetir Capitaine a Sara Luz Herrera Cano, quien a su vez le replica: “Pues a mí Duarte me metió acá por Tavo Ruiz (alcalde de Alvarado) y por pleitos con su esposa; pronto también me iré”.

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