“Chico Malo” ha muerto

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Urbanhistorias de Cuichapa

Gustavo Martínez Contreras

Venía de una familia numerosa, sus padres, don Eligio Hernández Martínez y doña Arcadia Pérez Cansino llegaron de Moloacán allá, por el año de 1939 y fueron de las familias fundadoras de la colonia 18 de Marzo junto con la familia de don Bartolo Cruz García, de don Sebastián García Morales y don Cástulo García Martínez.

Cuenta la leyenda que don Eligio y Doña Arcadia tuvieron un baroncito, que por nombre le pusieron Hermilo, el niño creció hasta convertirse un joven que se dedicaba a varias tareas, la puerca torció el rabo cuando un mal día decidió golpear a su mamá rompiéndole un brazo, por lo cual cayó preso, siendo sentenciado a cinco años tras las rejas.

El tiempo pasó y la condena cumplió, saliendo de cana Hermilo ya era otra persona, cuando agarraba la borrachera se le oía decir que él era el “Chico Malo” y “Chico Malo” se le quedó hasta el día de su muerte. Decía pues que, dejando la cárcel ya no era el Hermilo que salió de Villa Cuichapa y se entregó de lleno al vicio.

Diez años se la pasó bebiendo y sufriendo todo tipo de penas, perdiendo absolutamente todo, quienes le conocieron, platican que hablaba inglés y que era un muchacho normal, hasta que se le metió el diablo y golpeó a su mamá.

Hermilo Hernández Pérez ha dejado de existir, su alma ya le está rindiendo cuantas al creador y es que su cuerpo tenía muchos años de estar viviendo en el infierno. Todos los días era un volver a vivir en el primer giro del séptimo círculo del infierno de Dante, sumergido en un río de sangre y golpeado por las flechas de los centauros, custodios del lugar.

“Chico Malo” se nos fue físicamente, nadie fue capaz de regresarlo a la vida desde que decidió lanzarse a la calle víctima de sus propios pecados, él mismo era consciente de su muerte en vida, quizá el alcohol mitigaba un poco el dolor de una vida perdida.

Muchas almas caritativas intentaron en vano sacarlo de su infierno, solo él sabe por qué se negó una y otra vez.

“Chico Malo” no era de nadie y era de todos, por acción u omisión todos participamos en la vida de quien era parte del paisaje de Villa Cuichapa, todos fuimos testigos de su deambular, como fantasma, por las calles del pueblo.

Seguro estoy que muchos de rasgarán las vestiduras por lo que voy a escribir, pero qué bueno que ya descansa en paz…

Por la noche del miércoles su cuerpo será velado en la casa del único hermano que le sobrevive y será enterrado hoy jueves.

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