El PAN siguió los pasos del PRI, y derrochó, y también sumó pobres al “mal humor”, dicen analistas

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Texto SinEmbargo

Más allá del debate persistente que rodea la llegada del PAN a la Presidencia en el año 2000, la pobreza, la desigualdad y los bajos salarios en todo el país no notaron una diferencia en la política pública que durante 12 años ejerció un partido diferente al PRI. De acuerdo con analistas, la esperanza real que trajo la victoria de Vicente Fox Quesada fue la de modificar la política económica que agudizó durante años las condiciones de vida de las personas, pero el panismo optó por tomar el camino fácil y seguir la ruta de los gobiernos priistas. Hoy, a 16 años de aquel hito y con el PRI de nuevo como mandamás en Los Pinos, las cifras de estos renglones en México son estremecedoras.

Leopoldo Ramírez tenía 30 años cuando se realizó la elección presidencial del 2000. Recuerda que para él y su grupo de amigos, la candidatura de Vicente Fox Quesada despertó esperanza: “sentíamos que era una verdadera opción para el cambio”.

Recuerda cómo apoyó de lleno al panista en mítines, sin ser acarreado, y cómo sintió que las personas más cercanas a él se sintieron atraídas como un imán por el político de extracción empresarial. También, dice, tiene presente la promesa que hizo de arreglar el conflicto de Chiapas [la rebelión indígena que estalló el 1 de enero de 1994] en sólo 15 minutos.

“Todo era ilusión por el cambio, pero pronto nos dimos cuenta que esa campaña fue dirigida por un gran grupo de mercadólogos, y que después de la esperanza del arranque de su administración, lo que llegó fue el desencanto”, dice Leopoldo.

Ahora, a la distancia, ese voto se califica como “un grito desesperado”.

En los últimos 16 años, las condiciones económicas y de desigualdad en México se recrudecieron en gran medida porque el tema de la pobreza no fue una prioridad en la agenda presidencial de Fox, como tampoco lo fue en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa y como no lo es ahora que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) volvió a la Presidencia de la República, coinciden especialistas consultados por SinEmbargo.

Los expertos afirman que nunca hubo una alternancia real en el Gobierno federal y, además, que la política económica neoliberal, que comenzó a implementarse en el Gobierno del priista Miguel de la Madrid Hurtado y que impulsó de lleno el también priista Carlos Salinas de Gortari, no se movió ni un ápice.

El PRI, a su regreso a Los Pinos en 2012, le atribuyó al PAN todos los problemas económicos del país.

Pedro Joaquín Coldwell, líder nacional del tricolor en la campaña presidencial de 2012, dijo entonces que en lugar de una transformación el PAN había heredado deterioro económico y violencia en todo el territorio nacional. Prometieron empleos que nunca llegaron y nunca se vio la reactivación de la economía, insistió quien ahora es el titular de la Secretaría de Energía (Sener).

Vicente Fox Quesada llegó a Los Pinos con algo que no todos los presidentes logran: un poderoso capital político como escudo.

Se esperaba que a su llegada dirigiera un reordenamiento de la política social, al ser un personaje que no tenía la obligación de negociar acuerdos. Sus primeros discursos hablaban de reincorporar “a quienes fueron dejados a la vera del camino” y de un país que “ya se está en los límites de la desigualdad y la pobreza”.

La forma en que a Fox le gustaba difundir su imagen, por ejemplo, quedó plasmada desde el primer día de su mandato, el 1 de diciembre de 2000, cuando desayunó tamales y atole con niños de una vecindad de la Ciudad de México.

Sin embargo, 16 años después, académicos coinciden que esa imagen era una farsa. En México no se modificó la política económica, ya que a pesar del cambio de partido los grupos de poder, los tomadores de decisiones, conservaron sus posiciones. Por eso, ante el cuestionamiento de si el PRI recibió en 2012 un país mejor, peor o igual que como lo entregó en el 2000, la respuesta también es la misma: recibió uno peor, ya que los dos presidentes panistas se dedicaron a gobernar con la estructura forjada durante más de 70 años.

“El PAN entregó en 2012 un país peor que el que recibió en 2000, con el añadido de la guerra y la sangre; un país, además, enfrentado, colapsado. La pobreza no cambió significativamente y esto generó que ahora, con la política económica que practica la administración priista, la desigualdad es mayor. Lo único que ha mejorado es el bienestar de un reducido grupo de personas ligadas al poder”, expuso Miguel Reyes Hernández, director del Observatorio del Salario de la Universidad Iberoamericana.

El especialista planteó que los salarios prácticamente no se movieron en los dos sexenios del PAN y en los casi cuatro años que lleva el PRI de regreso en Los Pinos. Los panistas, agregó Reyes Hernández, “entregaron un país inseguros y con inestabilidad macroeconómica, con programas sociales fracasados y más pobres… ellos que recibieron el país con el apoyo de los ciudadanos, lo que les confería amplios márgenes de maniobra para implementar cambios”.

En las últimas dos décadas, la pobreza no se redujo en México. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), esto se debe a que la tasa de crecimiento de la economía y la distribución desigual de los ingresos no ha cambiado. Más de la mitad de la población vive en pobreza en 11 estados, muchos, con el riesgo de caer en la pobreza extrema.

Así, México es el único país latinoamericano que registra una tendencia regresiva en materia de reducción de pobreza y es la segunda Nación más desigual, tan sólo después de Chile; los ingresos promedio del 10 por ciento de la población más rica, son 27 veces más altos que los del 10 por ciento más pobre.

Entre las causas que enumera la OCDE están la informalidad, los bajos salarios, la reducida productividad y los empleos sin prestaciones. Las recomendaciones del organismo internacional van encaminadas a la inversión de mayores recursos en combate a la pobreza y en el aumento a la productividad, en políticas urbanas y territoriales. Que todo eso vaya más allá del alivio social.

Para Ignacio Román Morales, académico e investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), se vive en la histéresis de la pobreza, y no hay modificaciones sustanciales en desigualdad y pobreza en el largo plazo.

Una de las causas, dijo, es la concentración de poder en grupos “extraordinariamente pequeños de personas que tienen un inmenso control sobre una parte muy importante de la economía del país […] que presumen una estabilidad macroeconómica falsa, porque macroeconomía no son sólo finanzas, no son sólo tasas de interés ni porcentajes de inflación, también es producción, empleo, distribución del ingreso, sustentabilidad económica, social, ambiental”.

“El PAN entregó un país en peores condiciones que como lo halló en el año 2000, pero no porque el PAN haya hecho peor las cosas, sino porque simplemente siguió haciendo lo mismo. Las inercias negativas del modelo que venía de la estrategia predominante desde los años 90, simplemente ha seguido reproduciéndose cuando no debió ser así”, planteó Román Morales.

EL CAMBIO QUE NO LLEGÓ

Para Miguel Reyes Hernández, “la desigualdad en el país es persistente y lacerante, y tiene que ver con un modelo económico que el PAN, en su momento, profundizó”.

El país que recibió el PAN, explicó, fue uno resultado del desarrollo estabilizador que hasta la década de los 70 había logrado bajar los niveles de pobreza y que tenía un salario mínimo a la par que el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita. Después, en los 80, las devaluaciones y la inflación acabaron con el poder adquisitivo que se había ganado, y la crisis se le cargó a los trabajadores.

Esto también provocó el surgimiento de empresarios que en la década de los 90 comenzaron a registrar ganancias extraordinarias. México adoptó un modelo de integración internacional, pero acompañado de bajos salarios, al enfocarse en la industria de la maquila, de ensamblados. La economía de exportación tuvo como resultado que cerca del 80 por ciento del crecimiento económico de México fuera producto de cerca de 500 grandes empresas exportadoras (el 1 por ciento del total de empresas en el país), que en ese tiempo concentraban alrededor del 40 por ciento de la producción y actualmente, el 70 por ciento.

“Cuando el PAN llega a la Presidencia, en lugar de aprovechar lo que fue ‘su momento histórico’ con Vicente Fox y darle un viraje económico a esa estrategia que generaba desigualdad económica y centralizaba la riqueza del capital en unos cuantos empresarios vinculados a la economía de exportación, optó no sólo por la salida fácil, sino por un camino que profundizó el modelo económico desigual, donde se tuvo que quintuplicar el número de familias que reciben el programa llamado entonces Oportunidades [hoy Prospera]”, comentó Reyes Hernández.

El programa a cargo de la entonces titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), la panista Josefina Vázquez Mota, comenzó con 5 millones de personas en 1997 y es con el PAN con el que se extiende el número de beneficiarios hasta las 25 millones de personas que lo reciben el día de hoy.

“A pesar de eso, la pobreza no se mueve porque la política social está hecha para contenerla, pero no para redistribuir o generar condiciones para distribuir la riqueza”, agregó el investigador de la Ibero.

De acuerdo con las cifras históricas del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), sólo en los periodos de 2000 a 2002 y de 2004 a 2006 se registró una disminución porcentual de la pobreza: pasó de 53.6 por ciento a 50 por ciento y de 47.2 por ciento a 42.7 por ciento, respectivamente.

Luego, la crisis de 2008 incrementó la cifra de nueva cuenta a 47.4 por ciento y de ahí en adelante no se ha podido recuperar. Hoy, 55.3 millones de mexicanos, 46.2 por ciento de la población, viven en condiciones de pobreza.

Dinero hubo, y mucho, mencionó Reyes Hernández. Vicente Fox tuvo la oportunidad de utilizar los excedentes petroleros que se registraron durante su administración y generar políticas redistributivas, pero no sucedió así.

“No se sabe a dónde fue a parar ese dinero”, y el resultado es que en 2012 el número de pobres era el mismo que el registrado en 1992, expuso.

No se invirtió en infraestructura para generar valor agregado y ahora no sólo se tiene un precio de petróleo bajo, sino sólo ocho años de reservas probadas y un endeudamiento de Petróleos Mexicanos (Pemex) por 1.14 billones de pesos.

CALDERÓN Y LA GUERRA

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Para los analistas, el escenario de Felipe Calderón Hinojosa fue diferente por el sabor que dejó el proceso electoral y la casi inmediata guerra que declaró a los cárteles de la droga, además de la crisis financiera de 2008, que marcó la ruta de la segunda parte de su administración.

De acuerdo con Román Morales, se detectó el proceso de sustitución de personas de mayor edad por personas de menos años ganando salarios más bajos, lo que implica que toda la estructura del empleo se orientó en niveles salariales menores.

Se tiende a contratar mucho menos gente con más de cinco salarios mínimos y hay una caída en términos absolutos de la gente que gana más de cinco salarios mínimos, explicó. Entonces, el empleo –sobre todo el formal– se concentra en plazas de menos de tres salarios mínimos. Eso implica una caída muy fuerte en el poder adquisitivo del salario, lo que también frenó la pérdida en el poder de compra de las familias, añadió.

“Calderón se enfocó en su política de crimen organizado. El tema de salarios ni siquiera se tocó, no existió para ese Gobierno panista. En cuanto a la agenda de la pobreza, ésta también se relegó. En 2006 hubo una crisis de alimentos con lo que los precios subieron; la situación se agudizó con la crisis financiera de 2008. Derivado de esto se detectó, además, un cambio en la dieta de los mexicanos: se cambió el frijol y el arroz por pan, proteínas por carbohidratos… y se recrudeció la tasa de obesidad porque los salarios reales no mejoraron”, explicó Reyes Hernández.

Con la atención de Calderón en la guerra contra el narco, continuó, poco importó el cambio en la dieta de las personas derivada de los bajos ingresos. Finalmente se optó por ampliar la cobertura de los programas sociales, la misma fórmula del PRI, lo que no hizo sino profundizar las condiciones de pobreza. No hubo políticas redistributivas del salario y otro tipo de mecanismos. “Sólo contuvo la pobreza y el resultado es que al final del sexenio, los niveles de pobreza eran similares a los de 1992, a pesar de haber duplicado la cantidad de programas sociales”.

Del año 2000 a la fecha, el salario mínimo ha aumentado 3.18 pesos. El aumento más alto que se ha otorgado en este periodo fue el de 2015, que pasó de 68.72 pesos a 70.01 pesos.

En el balance sexenal, el aumento al salario mínimo con Fox fue de 28.42 por ciento, mientras que con Calderón fue de 28.7 por ciento.

LO QUE EL PAN ENTREGÓ

La primera gran Reforma Energética, la de 2007, y la Reforma Laboral de 2012 fueron producto de la política del Acción Nacional. Para Reyes Hernández fueron dos primeros grandes pasos para las reformas estructurales que después concretaría Enrique Peña Nieto.

“Ese es un modelo que si bien no se le debe al PAN, ellos impulsaron y estuvieron completamente de acuerdo”, dijo. Los problemas, ahora, no sólo se relacionan con esa inercia: van más allá, comentó.

El académico del ITESO mencionó a la corrupción como una problemática paralela a la inestabilidad económica: la corrupción priva tanto a nivel de funcionarios públicos, empresarios, instituciones de seguridad, en organizaciones sindicales, etcétera.

“La base fundamental de financiamiento del modelo económico durante todo este periodo se acabó […] Y si abonamos los problemas de corrupción y el déficit externo general de México en la balanza de pagos, el escenario no tiende a una mejora productiva frente a la estabilidad financiera, sino que ese deterioro social y productivo ahora puede verse acompañado también de un deterioro financiero”.

 

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