Exitosa reapertura de Los Diegos en Museo de Arte del Estado

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Orizaba, Ver., 12 de abril de 2014.- A partir de este viernes, los veracruzanos y el turismo en general disfrutan de las 37 obras de Diego Rivera que se encuentran nuevamente en exposición en el Museo de Arte del Estado, ubicado en la ciudad de Orizaba, y que son patrimonio de Veracruz.

El secretario de Turismo y Cultura, Harry Grappa Guzmán, acompañado por el director del Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC), Rodolfo Mendoza Rosendo, y de la directora del Museo de Arte del Estado, Milena Koprivitza Acuña, hicieron la reapertura de la exposición ante una nutrida asistencia que se dio cita en el recinto orizabeño para dar la bienvenida a las pinturas del insigne muralista mexicano.

Lo anterior, luego de realizar un recorrido por las ciudades de Xalapa, Veracruz, Coatzacoalcos y Córdoba, por iniciativa de la presidenta del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), Karime Macías Tubilla, donde recibieron más de 50 mil visitantes.

El titular del IVEC subrayó que “la casa de Los Diegos es el Museo de Arte del Estado y estamos agradecidos por la generosidad de los orizabeños por el préstamo de estas 37 obras para que primero hayan hecho un recorrido por ciudades veracruzanas, donde fueron disfrutados por más de 50 mil personas, y acompañarán en septiembre al Presidente Enrique Peña Nieto en una gira por Asia”.

Apuntó que la colección es considerada como Patrimonio de la Nación, pero además es motivo de orgullo para los veracruzanos, y es compromiso del Gobierno del Estado su preservación y difusión, por eso se ha compartido y se seguirá compartiendo con quienes garanticen su cuidado y estén dispuestos a fortalecer un intercambio cultural enriquecedor.

La relación de Diego Rivera con Veracruz surge a partir de hechos significativos de su vida; por su origen familiar, su abuelo fue Juan Barrientos, ferrocarrilero de Alvarado; por la ayuda recibida por el Gobierno del Estado en 1907, otorgándole una beca que le permitió continuar su formación artística en el extranjero por España, Francia e Italia.

Además del impacto de la masacre de Río Blanco en 1906, que el mismo pintor presenció y que de alguna forma definió su compromiso político y, finalmente que la entidad posee, según los expertos, la segunda colección pública más importante del afamado pintor.

Por la beca recibida del Gobierno de Veracruz, había el compromiso de enviar al gobernador Don Teodoro A. Dehesa, obras que demostraran sus avances, y así lo hizo, pero desafortunadamente durante la salida al exilio del Gobernador, la colección de arte que había estado acopiando para formar la primera Pinacoteca del Estado, se disgregó, ignorándose su paradero.

Es hasta el año de 1984, cuando el entonces gobernador, Agustín Acosta Lagunes, asesorado por un grupo de expertos en arte, liderados por el maestro Miguel Capistrán, reúne y adquiere con recursos públicos la magnífica colección conformada por 36 obras artísticas que conforman el rico acervo del Museo de Arte del Estado de Veracruz, obras que en gran medida narran fases importantes de su vida, en especial parte del periodo en que permaneció becado por el gobierno estatal en Europa, pero sobre todo aclaran su quehacer como artista.

En el 2005, se adquiere una obra más: Niño campesino, 1937, acuarela sobre papel, con el que se incrementa la colección a 37 obras, esta pieza hoy se exhibe por primera vez en dicho museo.

En conferencia dictada en 1947, en el Palacio de Bellas Artes, Diego Rivera afirmó: “Yo iba a pintar allá; primero de niño y hasta que tuve veinte años iba a Xalapa, siendo gobernador del estado Don Teodoro A. Dehesa, coleccionista de obras maestras de arte veracruzano, hombre hospitalario y generoso que acogía al nacido en Veracruz y al nacido fuera si creía que Veracruz debía ayudarlo; y en consecuencia, lo hacía hijo de esta tierra para que todo lo que hiciera en la vida se lo debiera a Veracruz. Tal es mi caso”.

La colección veracruzana está integrada por diversos temas, como retratos, paisajes, naturalezas muertas y personajes del pueblo, en los que se pueden advertir las motivaciones personales del pintor, desde las más íntimas hasta las de compromiso social. Las técnicas también son distintas y dan cuenta de su amplio talento para aplicarlas: óleos, acuarelas, temples, pasteles, dibujos al carbón, lápiz y tinta, incluso un singular collage.

Desnudo con girasoles de 1946, Desnudo, 1919; Los cubistas, Retrato del escultor, 1914; Naturaleza muerta con botella, 1914; el Retrato de Lupe Marín, de 1924, el magnífico dibujo Mujer con Morral, entre otros treinta títulos conforman la colección.

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