La abuela María y su encuentro con las fuerzas del mal

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Por Gustavo Martínez Contreras

Urbanhistorias de Moloacán

Hace mucho tiempo, en un tiempo en que el tiempo era parte de los seres mágicos, donde la línea entre el bien y el mal estaba pintada con tinta de nube gris… aunque esta historia fue protagonizada por personas reales, bien pudo pasar por la imaginación de algún narrador famoso.

Cuenta la historia que la abuela María, cuya edad era incierta porque seguramente tenía todos los años del universo acumulados en su gran saber y mejor entender de cosas humanas… y no tan humanas, bueno, pues que la abuela María era partera y ayudó a muchos niños a recibir sus primeras bocanadas de aire y una buena estrella.

También era curandera, no solo de dolencias físicas, entre sus gracias estaba que ayudaba a curar almas fracturadas o posesas de espíritus traviesos. Ahí donde la ciencia humana no tenía jurisdicción, la sabiduría de la abuela María proporcionaba la “cura” mágica con sus hierbas milagrosas.

Su fama iba más allá de Moloacán y cuenta la leyenda que la abuela María salió una noche a hacer una “necesidad”, pero como todas las noches, salía con un garrote por aquello que de alguna alimaña saliera de su guarida a picar a una incauta abuelita; pues ahí estaba muy quitada de la pena cuando un animal con ojos de fuego se le iba acercando…

Con la seguridad de haber vivido los años suficientes como para tener miedo, la abuela María se enfrentó a aquel animal diabólico y le asestó un garrotazo en lo que parecía ser su cabeza, el animal rodó por la barranca y la abuela regresó a su choza a contar lo sucedido… la luz del día encontró a la familia hablando del “nahual”, ya que estaban seguros de que se trataba de eso y no de algún animal terrenal.

Precisamente por estas fechas salía de Moloacán una peregrinación hacia Catemaco para “festejar” el día de muertos, siete días con sus noches se llevaban en llegar a la tierra de los brujos, pues ahí iba la abuela María, camina que camina…

En Catemaco la peregrinación moloacaneca era recibida por un Brujo Mayor, que al estar frente al grupo, preguntó que de dónde venían, al escuchar que eran de Moloacán se le reflejó en el rostro una palidez de muerte y comentó.

-Hace poco, en Moloacán, mataron a un sabio (refiriéndose a un brujo), dijo que le dieron un garrotazo en la cabeza, solo alcanzó a llegar a Catemaco a morir…

La abuela María sonreía entre los visitantes a Catemaco, ella estaba más que segura de que ningún brujo-nahual se iba a acercar más por Moloacán.

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