Prometedor implante para el Parkinson

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La enfermedad no afecta únicamente a adultos mayores, sino también a personas menores de 40 años. De ahí la importancia de este implante que estabiliza la dopamina en el cerebro de los enfermos. El desarrollo es resultado de la colaboración entre investigadores de la Facultad de Medicina y del Instituto de Física de la UNAM, y del Instituto Politécnico Nacional

Martes 24 de septiembre de 2013Redacción | El Universal

El implante ya se ha probado con éxito en ratas que presentan hemi parkinsonismo inducido en laboratorio y está listo para probarse en animales con una vida más larga y un cerebro más semejante al del ser humano, como los primates.

En entrevista, Patricia Vergara Aragón, investigadora de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, comentó que el proyecto es innovador a nivel global, ya que se ha logrado estabilizar la dopamina en un nanoreservorio a temperatura ambiente, algo que no se ha reportado en ningún laboratorio del mundo.

Las personas afectadas por la enfermedad de Parkinson presentan una deficiencia de dopamina en una zona específica del cerebro, la denominada sustancia negra pars compacta.

El implante se colocaría en el cerebro en la zona donde se requiere la administración de dopamina. Ahí la iría liberando paulatinamente durante un determinado número de años; los especialistas estiman que podrían ser cinco.

Hasta ahora los estudios han constatado que el implante es biocompatible en el cerebro de la rata y ha durado sin producirle efectos adversos hasta dos años. Este innovador desarrollo fue reconocido recientemente con el Premio Nacional de Salud de Coparmex.

Trabajo con pacientes

Para la doctora Patricia Vergara, es fundamental que la investigación no se quede en el laboratorio, sino que llegue a los pacientes. Por eso trabaja con la Asociación Grupo Xicoténcatl en Pro de la Salud del Parkinson, que integra a individuos con este mal como si fueran una familia.

La asociación los estimula a hacer ejercicio juntos y a que se ayuden mutuamente en el abasto de medicamentos, que por lo general son muy caros. También cuenta con una biblioteca y videoteca, en donde las personas que recientemente han sido diagnosticadas pueden encontrar información para mantenerse al día sobre las investigaciones más prometedoras en torno a su enfermedad.

Algunos de los integrantes de esta agrupación ya han probado los tratamientos más innovadores, como la administración de células madre en el cerebro. Asimismo, equipos que estimulan la producción de dopamina en el cerebro mediante electrodos, los cuales se encuentran conectados a baterías que se colocan debajo de la piel en el pecho del paciente.

Este tipo de tratamientos tiene un costo de entre 250 mil y 800 mil pesos y generalmente es pagado por el propio paciente, ya que los sistemas de salud se resisten a solventarlo, además requiere de la vigilancia y ajuste constante de un médico.

La doctora Patricia Vergara comentó que el Grupo Xicoténcatl ya ha reunido más de 30 cartas de consentimiento firmadas para probar los nuevos implantes, producto de la colaboración entre científicos de la FM y del Instituto de Física de la UNAM y del Instituto Politécnico Nacional. Pero es necesario hacer primero los estudios preclínicos en primates.

“Es importante informar que hay personas que sufren por esta enfermedad y están esperando los resultados de esta investigación”, destacó.

Desconocimiento y falta de especialistas

Patricia Vergara Aragón estima que, tan solo en la Ciudad de México, hay cerca de 500 mil personas que padecen la enfermedad, pero en el país podría haber millones de personas que no han sido diagnosticadas. Para atender a toda esta población de pacientes, nuestro país no tiene más de 10 especialistas en Mal de Parkinson, precisó.

Uno de los problemas frecuentes es la falta de información entre los propios especialistas de la salud que no se han preparado para reconocer la enfermedad. De acuerdo con la investigadora de la FM y testimonios de los propios pacientes, hay neurólogos que no distinguen la enfermedad.

Otro factor adverso es el desconocimiento de la sociedad. Por ejemplo, hay personas que discriminan o se burlan de los enfermos de Parkinson porque los confunden con personas drogadas, en estado de ebriedad o con retraso mental.

La investigadora destacó la importancia de dar a conocer esta enfermedad a la sociedad para que se prepare formando especialistas e impulsando estudios que podrían contribuir a su tratamiento, especialmente porque la enfermedad no afecta únicamente a adultos mayores, sino también a personas menores de cuarenta años en plena edad productiva.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM

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