Sobre un grupo de saltillenses que hizo un pacto de virginidad y cómo librarse de la tentación…

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52 jóvenes cristianos firmaron un pacto de castidad en la peor época que ha tenido Coahuila de embarazos en adolescentes. ¿Cómo lo van a lograr? Aquí sus respuestas…

Por: Jesús Peña
Fotos: Alejandro Tomatsu y Héctor García

Video: Reginaldo Chapa
Editor: Javier Rodríguez
Diseño: Édgar De La Garza

Saltillo/Vanguardia

Señor, gracias por la vida de estos locos, gracias porque han sido valientes, han decidido marcar una
diferencia. Muchos de ellos han sido criticados, han sido juzgados, pero me encanta ver cómo se levantan, con su frente en alto, y se sienten orgullosos de decir ‘yo hice un Pacto de Pureza’”.

Una retahíla de palmas y gritos estalla en el auditorio, apenas iluminado con luces como de discoteca, de la Iglesia Cristiano-Evangélica Vida Internacional, sita en Román Cepeda 139, de la colonia Rancho de Peña.

El que habla, al estilo de conductor de televisión, es Luis Fragoso, el pastor de un rebaño de ovejas jóvenes que esta tarde-noche del último día de abril, han sido llamados al frente del salón, ellos de traje, ellas con vestidos de gala, para reafirmar, renovar, en público, el compromiso que hace tres, dos, un año, hicieron ante el Creador de permanecer vírgenes, hasta el día mismo de su casamiento.

La gente, unos 400 congregantes reunidos en esta ceremonia que parece de graduación, de 15 años, de boda, con transmisión en vivo por internet, aplauden y dan alaridos de ánimo a los virtuosos, virtuosas.

“Venga, venga, con ganas. A echarles porras en este compromiso, porque a algunos les puede faltar un año para casarse, pero a otros cinco…”, está animando Heidi Rincón, la directora del evento y esposa de Luis.

Más allá del foro del recinto de Vida In, el nombre corto de esta iglesia fundada en Saltillo hace 12 años por el pastor estadounidense  Juan Vereecken, otros 52 muchachos, 37 mujeres, 15 hombres, la eneración 2016, aguardan, risas nerviosas, sentados frente a unas mesitas con mantel blanco y guinda, la hora de hacer su Pacto.

La hora de ponerse de pie, tomar la flor blanca que hay encima de su mesa, subir hasta el escenario, poner la flor al pie de una cruz que hay en el centro del foro, regresar, firmar un papel, que es la resolución de guardarse en castidad hasta que se casen, colocarse un anillo que hay dentro de una cajita blanca de cartón y bailar, con sus papás, sus mamás, El Vals de la Pureza, como símbolo del compromiso que ellos, ellas, harán delante de Dios, de sus familiares, de la feligresía y de ellos mismos,
de mantenerse en absoluta abstinencia sexual hasta la noche de su boda, de su luna de miel.

Es el ritual del Pacto de Pureza, que no dura más de una hora, porque en la Iglesia Vida In, a la que cada fin de semana asisten arriba de mil 300 fieles entre cristianos, católicos y ateos, las cosas son así: cortitas, directas, sencillas, sin mucha religiosidad.

 

PROMOTORES Luis Fragoso, pastor de jóvenes de la Iglesia Vida Internacional, y Heidi, su esposa, son los encargados de esta ceremonia.
“No me llamaba la atención, sin embargo, cuando empecé a escuchar el testimonio de otras chicas o de otras personas sobre cómo había cambiado su vida desde que habían hecho el Pacto dije ‘es que yo quiero verme como ellas’, porque se veían muy felices”.
NATALY GONZÁLEZ, 15 AÑOS.

-¡Tuve que enfrentarme a que la gente me juzgara, a que hablaran de mí.

-¡Para muchos ha sido motivo de burla, pero…

-¡Decirle que me guardé para él, que no solamente guardé mi cuerpo, sino también guardé mi mente y mi corazón.

-¡Para mí el Pacto de Pureza significa la demostración más grande de amor, de paciencia y de fidelidad a alguien que yo no conozco, pero también, y sobre todo, de respeto a mí misma, amor hacia mí misma y amor hacia Dios.

-¡Es la mejor decisión que he tomado en mi vida…

Están diciendo unos chicos, unas chicas de generaciones pasadas, en el video inaugural del evento, proyectado en la pantalla del escenario luces azules y ultravioletas, en el que además hay unas letras gigantes y encendidas de blanco que dicen PUREZA y la cruz que hizo Luis con la madera que compró en Home Depot, pero no importa “es simplemente un acto simbólico…”.

Dice Luis, metido en un traje negro y calzado con unos converse, sus zapatos favoritos, uno blanco y el otro rojo quemado, a Luis le gusta ponerse un converse de uno y otro de otro, la grey desternillándose.

Familiar. Los padres juegan un papel fundamental en esta ceremonia de tintes religiosos y familiares.
DIFERENTE Nataly tiene 15 años, es una de las 52 jóvenes que firmaron el pacto de la castidad. Ella se decidió, luego de ver que sus amigos eran felices en celibato.

El sexo en el matrimonio

Los periódicos sacan todos los días que Coahuila es el segundo o tercer estado del país, con mayor número de embarazos adolescentes.

“Estamos promoviendo abstinencia total, que para nuestro criterio esla solución. Creemos en el sexo. Personalmente creo que es uno de los inventos más chidos que a Dios se le ocurrió, el sexo es fantástico, fabuloso, pero el sexo fue creado para llevarse dentro de un entorno llamado matrimonio y ahí es  fascinante, fuera de ahí… cuidado”, dice Luis.

Luis, 41 años, es moreno, delgado, lleva la cabeza rasurada, barba como de brocha, viste una camisa abierta, debajo una playera, unos jeans, un converse blanco y otro rojo quemado, Luis es fanático de los converse, tiene una voz potente y juvenil y está platicando de cómo es que en la Iglesia Vida In, donde, dicen sus adeptos, todo es música súper buena, sonrisas, saludos amables, guapos rostros, felicidad,  pero religión, se dio esto del Pacto de Pureza.

“Viendo el periódico nos dimos cuenta de la problemática que hay en la ciudad, en el Estado, de mucho embarazo no deseado, mucho libertinaje. Empezamos a ver qué estaban haciendo otras personas o  grupos como nosotros y… en México no encontramos nada”.

Hace cuatro años había en Vida In un matrimonio amigo de Luis y de Heidi y un día la mujer de aquel matrimonio, dijo “yo escuché de un compromiso que hacen de virginidad, no sé qué, en Estados Unidos, estaría padre hacer algo así”.

A Luis se le despertó el gusanito y pensó… “ah, hagamos algo”.

“Dijimos ‘qué tal si inventamos un evento’, y agarramos ciertos elementos de aquí y ciertos elementos de acá. Empezamos a compactar y creamos este evento llamado Pacto de Pureza. Simplemente dijimos ‘eh, tenemos esto, ¿quién quiere hacerlo?, de manera voluntaria’”.

Hoy más 250 chavos y chavas, de entre 12 y 24 años, que pertenecen a la Iglesia Vida In en Saltillo, han decidido vivir, voluntariamente, en abstinencia sexual, de aquí hasta que se desposen.

“¿De que los obligamos?, yo me atrevería a decir que hasta tratamos un poco de desanimarlos. Es decir, ‘¿realmente quieres hacerlo?’, No hablamos con los chavos de ‘ándale, es fácil, sí se puede, no va a pasar nada’.

Somos conscientes de la problemática, de la presión, es muy difícil llegar, es muy, muy complicado”.

El único requiso para hacer el Pacto de Pureza, obvio, es ser soltero. Ni siquiera ser virgen.

“Hemos tenido casos de chavitas que dicen ‘fui abusada, tuve sexo sin mi consentimiento’ o ‘sí, tomé una mala decisión’, o chavos que dicen ‘yo ahorita soy activo sexualmente, pero quiero hacer ese compromiso’”.

-¿Se puede?
-Sí se puede.

“Por eso en la publicidad decimos ‘es un compromiso, a partir de ahora, llegar virgen al matrimonio’.Si ya la regaste lleva eso, lo ponemos delante de Dios, pedir perdón, Dios es un Dios de perdón, lo hiciste por ignorancia por una estupidez, por lo que sea, ya pasó. Va borrón y cuenta nueva. Es un perdonar, limpiar y a partir de ahora hasta que me case. Vivir una virginidad espiritual porque la física tal vez ya la perdiste”.

Para hacer Pacto de Pureza hay que tomar entre ocho y 10 sesiones grupales, con duración de hora y media, impartidas por los líderes juveniles de la iglesia, en las que se tocan temas como la pornografía, la masturbación, el noviazgo, las enfermedades venéreas, el embarazo no deseado y la pureza sexual.

Todo, dice Luis, en un ambiente súper divertido: mucho relajo, juegos, dinámicas súper locas “¿no?”, premios, como entradas de cine, tarjetas de Spotify, banda en vivo, cotorreo, retas de fut, básquet, Play Station, música súper padre. “Es todo un ambiente para ellos y los temas los tratamos muy divertido, pero también muy al grano, hablamos la neta. Somos muy empáticos con los chavos”.

¿MONJITA? Kattya tiene 17 años, pese a su edad y presiones en su en torno decidió -según ella- entregar lo más importante de su vida a Dios.

El anillo que los padres colocarán a sus hijos, como recuerdo del compromiso que harán de mantenerse puros hasta el matrimonio, es importado de Estados Unidos, “porque esos anillos no los venden en México”, dice Luis, y cuesta 400 pesos.

El año pasado costaba 350, pero como “subió el dólar tuvimos que aumentarle 50 pesos”, aclara el pastor.

Entonces los chicos se presentan con sus papás o acompañantes, vestidos de fiesta, a la noche del Pacto, que desde hace cuatro años se realiza, generalmente, los últimos días de abril.

Hecho el pacto, los líderes de los grupos juveniles de Vida In, sirven como consejeros o guías a los muchachos durante su soltería, pero sobre todo en los momentos de lucha contra la tentación, los juicios, las burlas, las críticas, el acoso del mundo.

-¿La masturbación está permitida en el Pacto?

– En la Biblia no dice ‘no os masturbeis’, no dice nada. Si yo te digo ‘no te masturbes’, eso es imposible porque de hecho el mismo cuerpo lo pide. Les hacemos a los chicos una metáfora: eres un chavito de 60 kilos y decirte vence a ese luchador, que es un luchador de sumo de 250 kilos imposible. La pregunta es: ¿por qué ese luchador de 250 kilos, pesa 250 kilos, ah porque estuviste alimentándolo y alimentándolo. Cuida tus ojos, cuida lo que ves, si está un espectacular de depilación con una mujer semidesnuda, voltea tu mirada o si va pasando una chava con una chiquifalda, trata de dominar la vista, de cuidar lo que ves, la escena en la película.

Es difícil, no es fácil es muy difícil, pero conforme vas cuidando eso vas dejándole de dar de comer a ese luchador y llega el momento en que ese luchador de sumo anda en los 40 kilos y lo vences fácil.

-En el caso de las chicas, ¿se valen en el Pacto, por ejemplo, las relaciones orales, anales?

-Ahorita dicen ‘el llegar virgen es simplemente que no haya un coito, una penetración pene – vagina ni rompimiento de himen y ya. Fuera de ahí puedo hacer lo que quiera: sexo oral a todo lo que da o relación anal o simplemente faje, manoseo, lo que sea, masturbación mutua. Es cuida eso. No me vas a decir que una masturbación mutua, con ropa no te va a pedir cada vez más. Y sí, llegué virgen, pero súper manoseada. Tampoco se vale, entonces cuídalo porque si sigues con ese estilo de vida, seguramente va llegar un momento en que vas a perder tu virginidad.

La noche de Pacto de Pureza en el auditorio luces azules y ultravioletas de la Iglesia Vida In, está realmente prendida:

Gritos, aplausos, música meliflua y gente arracimada en torno al foro con sus celulares, sus iPad, listos para tomarles fotos a sus hijos, hijas, hermanos, amigos, subiendo al escenario, depositando una flor al pie de la cruz, el símbolo del compromiso que hacen con Dios de permanecer puros y santos hasta sus nupcias.

“Lo que está a punto de ocurrir en los siguientes minutos enmarca una  transición en sus vidas, y esa transición se traduce en esto: por primera vez estás tomando una decisión pública que tiene un peso que impactará al futuro de tu vida, no sólo en lo sexual, por cierto”, decía hace rato Alejandro Mendoza, el líder venezolano de la Iglesia Vida In en Saltillo.

Ahora mismo Kattya Ximena Valdez Ramos, viene caminando, vestido de noche uva, por el foro y se inclina, como en una reverencia, para dejar su ofrenda de pétalos blancos.

La multitud la ovaciona.

Convicción. Los menores lo realizan en aras de reservar su pureza para la persona con la que compartirán el resto de su vida en matrimonio.

 

Obviar las críticas

Son las 17 y tantito de una tarde nublada en la palapa con alberca de la familia de Kattya, en Ramos Arizpe. Kattya tiene 17 años y es estudiante de mercadotecnia. Su melena larga, rizada, castaña, cara bonita, antiparras, está platicando de la andanada de comentarios que le llovieron, el día que les confío a sus amigas de la escuela que haría un Pacto de Pureza.

“Me acuerdo de la cara que pusieron, se me quedaron viendo así como ‘y qué es eso’. Ellas nunca han ido a la iglesia conmigo, nunca han querido, les dije ‘voy a hacer el Pacto de Pureza y eso significa que me voy a guardar virgen hasta el matrimonio y que voy a abstenerme de tener relaciones sexuales, voy a vivir una vida… le voy a entregar mi virginidad a Dios, vaya’. Y ellas así como que ‘no, no vas a aguantar’, ‘claro que no’, ‘seguramente’, ‘te conozco bien’, y que no sé qué y yo dije, ‘le quiero entregar esa parte tan importante de mi vida a Dios’, quiero ser una persona diferente”.

– ¿Y después?
– Que ‘a’i ahí viene la santurrona,

a’i viene la monjita’, y que no sé qué. En realidad eso no me hace sentir ofendida, me hace sentir importante, que en realidad he causado un impacto, he dejado como… huella en esas personas.

Hay gente que me critican, pero en el fondo quiere ser como yo y sabe que no puede”, dice Kattya.

A partir de aquello todos en la escuela la empezaron a ver como a un bicho raro.

-¿Has pasado muchas tentaciones desde que decidiste hacer el Pacto?
-A veces ves a un chico muy guapo que tú dices ‘no pos…está muy guapo’ y como que sí quiero, pero no,
siempre me pongo en oración y digo ‘señor esto no está bien, líbrame de las tentaciones’.
-¿Para ti que cosa es la virginidad?
-He platicado con otras amigas que ya han hecho el Pacto y me dicen que es padrísimo y es algo tan mágico cuando llegas hasta el altar y que estás orgullosa de que tú te entregaste pura y estás virgen para tu esposo.

Creo que es una forma de respetar mucho tu cuerpo, de valorarte y de cuidar lo que Dios te dio, porque Dios te dio el cuerpo para que te quisieras, para que lo cuidaras. El cuerpo es el templo del espíritu y debemos de cuidarlo.

Ella es virgen y sólo ha tenido un novio, el de la secundaria, de esos  novios de un mes, “ya sabe, ¿no?, manita sudada, novio de juego, ¿verdá?”, suelta.

Apagado como está, el auditorio de Vida In parece una bodega, era una bodega, dice el pastor Luis Fragaso, ahora transformada en el recinto máximo de la iglesia, revestido de estructuras, luces, alfombra, sillas y un equipado y moderno estudio de televisión.

Es la tarde previa a la gran noche inicio la gran noche del Pacto y en el vestíbulo, que ya está a reventar, la gente sonríe, saluda, charla y se toma fotos delante de un fondo blanco.

Juan Vereecken, el fundador de la Iglesia Vida Internacional, está contando en su español pocho cómo fue que surgió esta organización. Su historia no es como la del clásico pastor evangélico iluminado, que habla de revelaciones o inspiraciones divinas.

Dice sencillamente que en 1985 llegó a México de Estados Unidos y comenzó a viajar por toda América Latina, dando conferencia de liderazgo dirigidas a empresarios y gobiernos.

Juan es un hombre de fe, y en sus enseñanzas a veces compartía con las personas acerca de su fe.

Entonces se dio cuenta de que la gran mayoría de la gente, no toda la gente, desea conocer a su padre celestial.

EVENTO. El pasado 30 de abril, 52 menores firmaron este pacto de castidad en la Iglesia Cristiana Vida Internacional.

“Sin embargo  dilema muy grande: la iglesia no le enseñaba el camino, la iglesia representaba un obstáculo para que la gente llegara a conocer a Dios.

“Cuando yo mencionaba la iglesia uhuhuh, (Juan se tira de carcajadas), cualquier iglesia, no estoy hablando de la iglesia evangélica o de la católica, la iglesia en general, las personas como que no…”.

En 2003, y habiendo regresado a Saltillo de uno de sus v iaje con esa inquietud, decide fundar una iglesia.

“Pero una iglesia diferente, una iglesia a la cual cualquier persona pudiera asistir y entender que Dios no es una religión, Dios es accesible, no tienes que cambiar para acercarte a él, una vez acercándote a Dios él te
va a ayudar a cambiar cualquier cosa que él desea….

“Y la verdad personas que jamás en sus vidas se han acercado a una iglesia, han llegado aquí y dicen ‘oye, nunca me imaginé que podría estar en una iglesia y sentirme bien y no sentir raro, entender’. Nuestra meta,
a fin de cuentas, es liderarlos a una relación creciente con Jesucristo”.

Con esa mentalidad nació Vida In en junio de 2004.

La iglesia comenzó con un puño de fieles, quizá 20, en el tercer piso de un bar, de la calle de Hinojosa.

“Pa’ que se den cuenta más o menos qué estilo de gente somos”, dice Juan, más carcajadas.

12 años después Vida In sigue persiguiendo su visión que es crear iglesias, ya abrió una en Monterrey y está por arrancar otra, Juan no quiere decir dónde, a las que a todo mundo, a cualquier persona, le encante
asistir.

“Para hacerlo somos diferentes, hacemos cosas en la reunión diferentes, pero Jesús, te tienes que venir”, dice Juan carcajeándose.

La mañana es calurosa, pero no se siente en la fresca oficina que Heidi Rincón, la directora del evento Pacto de Pureza, comparte con su esposo el pastor de jóvenes de la Iglesia Vida
In, Luis Fragoso.

Heidi, rubia, estatura mediana, menudita ella, está hablando de su pasión por trabajar con chicas.

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Luis Fragoso, pastor de iglesia Cristianoevangélica Vida internacional.
“Viendo el periódico nos dimos cuenta de la problemática que hay en la ciudad, en el Estado, de mucho embarazo no deseado, mucho libertinaje”.
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Enoc Madrigal, 18 años
“Hay un chorro de chavos que te critican y te critican y te dicen que eso no está bien, no lo vas a lograr, no vas a poder, eso es ridículo, santurrón, no tiene chiste, y un chorro de cosas, pero cuando tu deseo de agradarle a Dios es más grande que el deseo de agradarle a los chavos, no importa”.
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Max Meza, 14 años.
“A mí me atraen las faldas, las niñas, pero ahora es tratar de yo cuidar mi mente, todas esas miradas, de no voltear a verlas, de mantenerme limpió”.
SÍMBOLO. Este es el anillo que se importa desde EU para la ceremonia de castidad.
“Es sacar de tu cabeza esa mentalidad de que sexo, sexo, sexo y tener la capacidad de ser lo suficientemente hombre y cumplir tu palabra”.
RICARDO MEZA JACOBO, 24 AÑOS
Celebración. Esta ceremonia de caracter religioso, tiene etiqueta como si fuera una fiesta de graduación los jóvenes van de vestimenta formal y al final bailan el Vals de la Pureza.

“Fui joven, bueno no me considero tan vieja, y sé de las luchas que viven…”, aventura.

Detrás de su asiento hay un portarretrato con el logotipo de converse all stars y un collage de fotografías de Heidi y Luis abrazados y una frase que dice “mis mejores momentos los vivo a tu lado”, “Lo que pretendemos es una pureza sexual moral, no tanto física, no es como un Pacto de Pureza físico, sino promovemos mucho la pureza sexual moral”, está diciendo Heidi.

Y aclara que en el terreno de lo sexual no solamente los hombres libran batallas.

“Hoy en día se escucha mucho que las mujeres están siendo más, como dicen, lanzadas, más abiertas, se exponen más ante los chicos.

Platico con las chicas que tenemos aquí y dicen ‘es que es una barbaridad cómo en las escuelas se habla de sexo en el grupo de mujeres’. Yo les digo ‘a ustedes nada más les hablan bonito y entonces ya, exponen sus
vidas, sus corazón, sus emociones’”.

En su época de adolescente Heidi era como muchas de esas chicas, una muchacha súper ingenua, que no sabía nada.

Cuando tenía 16 años empezó a salir con un chavo, con otro chavo, entonces, dice, era una niña inestable emocionalmente.

“No puedo decir que de adolescente fui el ejemplo perfecto de una chica que se supo cuidar, que fue pura en su vida sexual. Nunca tuve una vida sexual activa, pero sí siento que pasé límites y para mí el pasar límites
es descuidar tu pureza sexual. No solamente es sí soy virgen físicamente, expuse mi corazón, dejé que me tocaran. La pureza sexual va más allá de un acto sexual físico”.

-¿Tú has sido cristiana desde siempre?
-Sí, pero nadie está exento de caer, nadie está exento de la tentación, la tentación le llega a cualquiera, la cosa es, ¿qué vas a hacer con esa tentación?

Compromiso.Los jóvenes firman un convenio en el que prometen mantenerse castos hasta el matrimonio.

 

Trato de cuidarme, pese a la atracción 

Ricardo Maximiliano Meza Villarreal, Max, 14 años, alto, delgado, traje negro impecable, toma el bolígrafo y pone su firma en un papel, un papel normal y corriente, pero que contiene su determinación de no tener
relaciones sexuales, hasta el día de su boda.

La banda de la iglesia ambienta el momento en que la madre de Max, lo mismo que el resto de las mamás y papás en esta noche de Pacto, le coloca el anillo y baila con él el Vals de la Pureza, compuesto para la ocasión.

El auditorio de Vida In es un nudo de lágrimas y abrazos.

Es miércoles por la tarde.

En el pequeño despacho, al cual se accede por una escalera de caracol que sube desde la primera planta del negocio de cachuchas de su padre, adentro de una tienda de autoservicio, Max está como ciclado, pensando
lo que va decir.

“A mí me atraen las faldas, las niñas, pero ahora es tratar de yo cuidar mi mente, todas esas miradas, de no voltear a verlas, de mantenerme limpió”.

Max tiene miedo, pero sabe que hay gente preparada en la iglesia que le puede ayudar.

“He estado hablando con Dios, he estado orando y pues, me he estado preparando, pidiéndole que me ayude, que me dé esa fortaleza para poder llegar virgen al matrimonio, para poder cumplir ese compromiso
con mis papás, con la sociedad y conmigo mismo, para poder decir, ‘lo logré’”.

-¿Tú cómo te consideras?
-Valiente
-¿Por qué?
-Por ir contracorriente.

La luz del atardecer apenas se cuela en el recibidor de la casa de Fanny Palomo, escondida en los entresijos de la colonia Fundadores.

Formal. Además del convenio que firman, sus padres le entregan un anillo que es el símbolo de su compromiso ante su familia y la religión.

Fanny, 17 años, estudiante de preparatoria, es llenita, tiene una cabellera azabache, tez blanca, unos ojos vivillos y está contando de sus batallas por mantenerse virgen.

“Al hacer el Pacto no es como que sucedió algo mágico y no va a pasar nada a mi alrededor, al contrario, vienen como que más pruebas difíciles, pero no hemos caído porque sabemos que tenemos a Dios”.

Ella nació en una familia cristiana y el tema de guardarse pura hasta el matrimonio era algo casual, algo que sabía que tenía qué hacer.

Pero su llegada a la Iglesia Vida In le hizo ver que la virginidad es más profunda que sólo guardarse puro sexualmente hasta el casamiento.

“Es más nuestro valor, saber quién eres como persona, quién eres para Dios y eso fue algo que me motivó muy fuerte. Es algo tan valioso que no puedes dejarlo como… a ver qué te gusta opuedes tirarlo a las estadísticas”.

La noche de su Pacto, que fue hace unos años, Fanny estaba nerviosa:

“Iba a estar con mi papá, la gente a mi alrededor, yo era muy nueva en Vida In y aunque no hacía amistades muy fuertes había muchos apoyando mi decisión y eso me hizo sentirme muy, muy confiada de hacerlo”.

A sus amigas de la escuela les extrañó, pero Fanny les pudo explicar, con toda la libertad del mundo, que no era nada raro y que, al contrario, era algo valioso para ella.

Algunas reaccionaron así: “ay, no sabes qué, yo no me meto en esto”, otras siguieron el ejemplo de Fanny e hicieron el Pacto el año siguiente.

-¿Lloraste?
-Sí, hubo lágrimas, sentía mucho el respaldo de mis papás y cómo yo estaba experimentando algo personal con Dios

Otra tarde, detrás de la puerta de su casa en Santa Fe Agaves, Andrea Celeste González Rondón, de 23 años, maestra, primera generación de Pacto de Pureza, lanza un reto:

“Quiero retarlos a que lo hagan, no se van a arrepentir… No se avergüencen, es padre cuando eres la diferencia y no eres uno más del montón…”.

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