“TOMANDO UN PUEBLO PARA SU NOMBRE”

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Rev. William Soto Santiago

             Hechos, capítulo 15, versos 12 en adelante, donde dice… vamos a ver, verso (esto fue cuando San Pablo y Bernabé fueron a Jerusalén y estuvieron reunidos con los Apóstoles, y contaron lo que Dios estaba haciendo entre los gentiles), dice:

“Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles. Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:

Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar, Para que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos.”

El verso 14 es el que tomaremos para nuestro tema, donde dice:

“Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre.

Así como Dios tomó al pueblo hebreo, el cual estaba esclavizado en Egipto, y lo libertó, lo redimió, y lo llevó a la Tierra prometida, y lo tomó así para Su Nombre, como el pueblo de los siervos de Dios; ahora Dios en el Nuevo Testamento ha estado tomando un pueblo para Su Nombre (el cual es el pueblo redimido por la Sangre de Cristo nuestro Salvador), el cual ha sido libertado del reino de las tinieblas.

Así como libertó al pueblo hebreo del reino del faraón, ahora ha libertado al pueblo tomado para Su Nombre en el Nuevo Testamento, lo ha libertado del reino de las tinieblas y lo ha tomado para Su Nombre; por esa causa es que ha recibido el Mensaje en el Nombre del Señor Jesucristo de etapa en etapa.

 Ahora vean, cuando Dios obró con el pueblo hebreo, reflejó todo lo que haría con este pueblo del Nuevo Testamento, el cual es el pueblo de los hijos e hijas de Dios.

Vean, San Pablo hablándonos de este pueblo en Romanos, capítulo 9, nos dice… vean ustedes aquí cómo Jacobo dijo que Dios ya había dado a conocer esto:

“Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos.” Es el verso 18 del capítulo 15 del libro de los Hechos, lo cual habíamos leído.

Y ahora, vean cómo desde tiempo antiguo ya Dios había hablado de este pueblo que iba a llamar para Su Nombre. Dice en Romanos, capítulo 9, dice el Apóstol San Pablo, versos 21 en adelante, dice:

“¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?

¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción,

y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria,

a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?

Como también en Oseas dice:

Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo,

Y a la no amada, amada. Y en lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Dios viviente.”

El pueblo hebreo cuando rechazó a Cristo, rechazó la bendición de tener como parte del pueblo hebreo, naciendo en medio del pueblo hebreo, a los hijos e hijas de Dios, o sea, perdió la oportunidad de que Dios enviara esas almas, de los hijos e hijas de Dios, a nacer en medio del pueblo hebreo y ser hebreos por nacimiento.

En el capítulo 21 de San Mateo, verso 42 en adelante, dice:

“Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: ¿La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo? El Señor ha hecho esto, ¿Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

Por tanto, os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.

Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.”

O sea, la persona que cayere rendido a los pies de Cristo, la Roca, la Piedra del Angulo que fue rechazada por el pueblo hebreo, el que cayere rendido a los pies de Cristo será quebrantado, o sea, será compungido de corazón y reconocerá que es un pecador, se dolerá, se lamentará en su alma y se arrepentirá de sus pecados y obtendrá la Misericordia de Dios, porque será quebrantado en su corazón, así como fue establecido en Levítico, capítulo 23, donde nos habla del día de la expiación, en donde todo el pueblo tenía que ser compungido de corazón ese día para alcanzar la Misericordia de Dios.

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