Ya comienza la temporada de nochebuenas, el regalo de México a la Navidad.

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La nochebuena, flor de ornato de origen mexicano, ya está lista para adornar los hogares para las festividades de fin de año.

La nochebuena es apreciada por sus flores color rojo intenso, y su producción ya está lista para salir al mercado desde los estados dedicados a su cultivo, entre los que están MorelosPueblaMichoacánCiudad de MéxicoEstado de MéxicoJaliscoVeracruzQuerétaroGuanajuatoChiapas Guerrero.

Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sagarpa), México ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en superficie cultivada de nochebuenas. 

Hay en el país al menos 330 hectáreas de invernaderos o su equivalente a 20 millones de nochebuenas en macetas de 6 pulgadas de diámetro, siendo ésta la presentación o el tamaño más común.

La nochebuena también se cultiva en una gran variedad de macetas y contenedores, desde macetas de 2 pulgadas de diámetro, hasta en contenedores de 50 galones.

Los horticultores han conseguido variedades con flores de diferentes colores, desde rojo, rosado, salmón y blancas, como destaca el Instituto de Ecología. 

También se han logrado flores con una serie adicional de brácteas petaloides, algunas marmoladas y otras con flecos en los márgenes. 

Se conocen casi cien variedades, y su periodo de crecimiento es de entre seis y 11 semanas.

Por su importancia económica, se han perfeccionado formas eficientes de cultivo, crecimiento y almacenamiento que permiten enviar estas flores a cualquier parte del mundo. 

Estos avances hortícolas se han logrado en los últimos veinte años. 

Cuál es el origen de la flor de nochebuena

El nombre científico de la flor de nochebuena es euphorbia pulcherrima, que significa en latín “la más bella”; en lengua náhuatl era nombrada “cuetlaxóchitl”, que significa “flor que se marchita”. 

En México tiene diferentes nombres: en el centro del país se llama Cuitlaxóchitl (en náhuatl), en Chiapas se le llama aijoyó (zoque), en Oaxaca gule-tiini (zapoteco), en Michoacán uanipeni (purépecha), y en Morelos poscuaxúchitl (dialecto mexicano de Tetelcingo).

Según Laura Trejo Hernández, especialista del Instituto de Biología, de la UNAM, las referencias más antiguas de la flor de nochebuena se encuentran en antiguos códices mexicanos, recopiladas por fray Bernardino de Sahagún en su obra Historia de las cosas de la Nueva España.

En ese mismo documento, Sahagún refiere varios usos de la planta, como el medicinal y en ceremonias. 

Hay referencias de que el látex de la flor incrementa la producción de leche materna.

También se refiere que al colocar el látex de la flor en la piel es auxiliar para sanar infecciones como erisipela, pero esta aplicación no se ha investigado, por lo que hay que tener cautela ya que podría tener efectos adversos.