¿Usted está seguro que está durmiendo bien?

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Roncar no es algo normal y puede ser señal de padecer apnea obstructiva del sueño, es decir, la obstrucción intermitente del flujo de aire durante el sueño

Redacción. –

¿Usted ronca por las noches?, ¿durante el día se siente cansado?, ¿se despierta durante la noche?, ¿enciende su celular si tiene insomnio?, ¿duerme menos de 6.5 horas diarias? Pues usted padece trastornos del sueño.

Permanecer más tiempo en casa puede ayudar también a observar mejor si se encuentra saludable, y empezar por valorar la forma en la que duerme es una buena idea.

Por ejemplo, roncar no es algo normal y puede ser señal de padecer apnea obstructiva del sueño, es decir, la obstrucción intermitente del flujo de aire durante el sueño.

La apnea obstructiva del sueño eleva el riesgo de presentar eventos cerebrovasculares, obesidad o diabetes mellitus tipo 2; además, puede provocar accidentes vehiculares, empobrecer la calidad de vida, y generar somnolencia y problemas emocionales como depresión o ansiedad”, explicó Juan Sebastián Reyes, especialista en trastornos del dormir.

En México hay 10 millones de personas entre 30 y 69 años que tienen este padecimiento, y sin sintomatología puede haber otros 5.5 millones, indicó el también asesor clínico para Phillips Sleep and Respiratory Care.

“La apnea obstructiva del sueño es uno de los varios trastornos del dormir que está clasificado como asociado al sistema respiratorio y es uno de los problemas más prevalentes a nivel mundial”, advirtió.

La mejor manera de despertar

De acuerdo con la quinta encuesta anual del sueño “Una llamada de atención: Tendencias mundiales de satisfacción con el sueño”, realizada por la empresa Phillips en 13 países, solo 49% de los adultos del mundo está satisfecho con su sueño.

El estudio también arrojó que, cuando llega el momento de despertar, los que usan una alarma la posponen 1.7 veces en promedio.

“El despertar debe ser una transición hacia la vigilia, es decir, pasar de dormidos a despiertos de la forma más natural posible”, indicó Reyes. “Lo mejor es que cuando estemos despertando estemos expuestos a la luz del sol; no directamente al sol, sino a la luz natural del medio ambiente”.

Sin embargo, el ritmo de vida actual obliga a que muchas personas no puedan cumplir con procesos tan básicos como despertar de la forma recomendada.

“Uno los fenómenos que suceden en las ciudades actuales, y que todavía no está considerado como trastorno de la salud, es la privación del sueño derivada de factores como largas horas de traslado, jornadas laborales muy extensas y problemas socioeconómicos o familiares que van a hacer que la persona no esté durmiendo el tiempo que debe y en las condiciones en las que tiene que hacerlo”, advirtió

“Pero la mejor forma de hacer la transición de dormido a despierto es a través de los hábitos de sueño: tener estructurado un horario bien establecido donde nos despertemos y durmamos a la misma hora, así nuestro organismo se va a ir acostumbrando mejor”.

No, no es normal despertar en la noche

La encuesta reveló que la gente se despierta 1.8 veces en promedio por noche, lo cual no es algo normal.

“Todo el proceso fisiológico natural que hay durante el sueño –como los procesos reparadores y de consolidación de memoria– debe ocurrir de forma continua y necesita cierto tiempo y calidad para que cumpla sus funciones”, expuso Reyes.

“Los alertamientos o despertares no deberían estar ocurriendo en la mayoría de las personas, y muchas veces están favorecidos por cosas como tomar excesos de líquidos antes de ir a dormir, comer excesivamente en la noche o prender el teléfono celular al momento de despertarse”.

Encender el teléfono celular durante la noche hace que las personas reciban una luz que altera fisiológicamente al proceso de dormir, subrayó. “Degrada encimas y proteínas que son sensibles a la luz”, explicó.

Así que los dispositivos electrónicos deben quedarse afuera de la recámara durante la noche, además de que hay que dormir con todas las luces apagadas, en una habitación cómoda y bien ventilada, abundó.

En el estudio se encontró que 42% de las personas usa su celular “como reloj despertador”, 39% dijo que mirar su teléfono es lo último que hacen antes de dormir, 39% admitió que es lo primero que ve cuando se despierta y 33% reveló que lo deja cargando junto a su cama durante la noche.

Se aprende a dormir desde la niñez

Guadalupe Terán, coordinadora del Centro de Sueño y Neurociencias, señaló que, entre más temprano se eduque a los niños para que duerman bien y el tiempo suficiente, se evitarán más problemas de sueño cuando estén en la edad adulta.

“Cada vez vemos más niños que duermen poquito o duermen mal. Antes, los niños dormían bien, hasta 11 horas, pero hoy duermen 6 o 7 horas, igual que un adulto; lo que le lleva a problemas de atención, escolares, de agresividad o de depresión”, destacó.

“Un niño que va a la primaria tendría que estar durmiendo entre 9 y 11 horas diarias”.

También se debe evitar que los niños manejen dispositivos electrónicos en su cuarto antes de dormir, ya que eso afecta su calidad de sueño, agregó.

Asimismo, la buena calidad de sueño es muy importante en los adolescentes, debido a los estados de ánimo que suelen experimentar.

“Si tienen depresión y además problemas de sueño, puede aumentar el riesgo de adicciones, ideaciones suicidas y otros problemas graves”, apuntó.

El insomnio es común en los mexicanos

Para Terán, el principal trastorno de sueño que aqueja a los mexicanos es el insomnio.

“Las personas con dificultad para conciliar o mantener el sueño desarrollan muchos problemas en todos los ámbitos: durante el día están cansados y desanimados, además, tienen mayor probabilidad de desarrollar depresión y ansiedad”, reveló.

“En general, tienen miedo de que llegue la noche porque sienten que otra vez no van a dormir; le temen a la oscuridad o no desean salir porque quieren quedarse en casa para intentar dormir”.

La especialista aseguró que un adulto debe dormir entre 7 y 9 horas diarias: “Seis horas y media o menos ya se considera restricción de sueño, y eso va a traer problemas de salud, como mayor riesgo de depresión, ansiedad, enfermedades cardiovasculares o bajo rendimiento”.

Aprovechar el fin de semana para dormir más tiempo no compensa las horas que no se durmieron los demás días, aclaró.

“El sueño perdido nunca se recupera, pero si el fin de semana puedes dormir bien, al menos tienes dos días en los que estás durmiendo lo que tu cuerpo necesita”, mencionó.

De acuerdo con el estudio, 84% de las personas sabe que está de mejor humor después de una buena noche de sueño, mientras que 75% admite que es menos productiva después de una mala noche.

Hay que darle importancia a dormir

Reyes y Terán coinciden en que cualquier trastorno de sueño debe ser tratado, de preferencia, por un equipo multidisciplinario de especialistas, ya que en este tipo de problemas de salud se combinan diversos factores, como el estrés o afecciones respiratorias, además de sobrepeso o diabetes, por citar algunos.

En el Centro de Sueño y Neurociencias (descansamejor.com) –por ahora en pausa por la contingencia del COVID-19– se realizan estudios a las personas que consideren tener un trastorno de sueño.

“Se trata de un estudio que no es doloroso ni invasivo para determinar el diagnóstico y su tratamiento. No es algo tan accesible, porque es un tratamiento muy nuevo, pero no cuesta más que un smartphone o una pantalla plana”, admitió Terán.

“Una consulta cuesta alrededor de 1,000 pesos, un estudio de sueño cuesta unos 7,000 pesos, y el equipo, en caso de requerirlo, unos 12,000 pesos. Sí es costoso, pero es mucho menos costoso de lo que costaría tratar un accidente, una hipertensión o un infarto, que son consecuencias de dormir mal”.

Parte del diagnóstico puede ser una cita para dormir en su laboratorio –equipado con una habitación similar a la de un hotel– durante una noche en la que se monitorea la actividad cerebral, respiración, frecuencia cardiaca y movimientos, explicó.

“Dormir es como comer: si duermes bien y comes bien, tu organismo estará favorecido en términos generales”, apuntó.

Con información de Carlos Tomasini