En Veracruz, domesticación del pez bobo, alternativa viable para generar fuentes de empleo y alimentación

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* Científicos del Inapesca trabajan en el cultivo de la especie; de tener éxito colaborarán con la Cruzada Nacional contra el Hambre

Boca del Río, Ver., 19 de febrero de 2014.- A partir de la solicitud realizada por las comunidades pescadoras del municipio de Martínez de la Torre, ante la escasez de la especie, científicos del Instituto Nacional de Pesca (Inapesca) iniciaron el proceso para lograr la biotecnología necesaria en la domesticación y conservación del pez bobo; de tener éxito, se generará la alternativa de hacer acuacultura con especies nativas.

La subdirectora de manejo pesquero de la Dirección General de Investigación Pesquera del Atlántico del Instituto, Magda Estela Domínguez Machín, señaló que debido a la alta demanda del pez bobo en la entidad veracruzana, el instituto consideró viable el inicio de una investigación que lleve a los productores estatales al cultivo y explotación comercial de dicha especie, así como a la satisfacción de las necesidades alimentarias de las comunidades pesqueras a través del autoconsumo.

Mencionó que, de tener éxito en el desarrollo de esta biotecnología de cultivo, será un logro positivo pues se generarán empleos para las comunidades pesqueras ubicadas en las márgenes de los ríos Filobobos y Nautla, productores locales de esta especie que generalmente carecen de recursos y alternativas de empleo.

“Se asegura la cadena productiva y el alimento para todas estas poblaciones pesqueras de la sierra norte del estado, sin embargo esta especie se ha ubicado a través de todo el Golfo de México hasta Tabasco, por lo que su desarrollo en todo el territorio veracruzano sería viable en un futuro próximo”.

Domínguez Machín informó que actualmente se tiene registro de más de 600 unidades de producción acuícola en el estado, la mayoría centradas en la tilapia y la trucha, por lo que consideró que se podría generar una cantidad similar para pez bobo.

Destacó que el instituto, dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), se encuentra en pláticas con la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpa) para analizar el desarrollo de una biotecnología similar dirigida al langostino.

Finalmente dijo que en atención a la nueva Ley General de Agricultura y Ganadería Sustentable, el Inapesca trabaja en la investigación dirigida a la conservación de especies nativas en cada región, “queremos aprovechar la biodiversidad que tiene México y en este caso Veracruz, sobre todo con este pez que tiene mucha calidad en carne y contenido nutricional”.

Domesticando a un pez

La domesticación de un pez, a diferencia de las demás especies como las trabajadas en la ganadería donde se tienen antecedentes que datan prácticamente desde el inicio de la humanidad, cuenta con poca historia.

El investigador del Inapesca y responsable del proyecto para domesticar al pez bobo, Rodrigo Martínez Moreno, explicó que para dar inicio con el proceso de domesticación de una especie, ya sea marina o dulceacuícola, que nunca ha estado en contacto constante con el ser humano, se debe comenzar por la captura de un organismo de la vida silvestre.

Posteriormente, el equipo de investigación debe desarrollar un sistema de producción de acuacultura que asemeje todas las características ambientales que el pez hallaría en su ecosistema, elementos tales como la luz, la temperatura y la presencia de algas, entre otros.

A continuación, se realiza la oferta del alimento comercial que cubra las necesidades nutricionales específicas de la especie, “como el de cualquier mascota o cabeza de ganado”. Este paso es uno de los más importantes, pues cuando la especie acepta el alimento, se amplían considerablemente las posibilidades de lograr el éxito en la domesticación del organismo.

Una vez asegurada la supervivencia del sujeto de estudio a través de la alimentación adecuada, así como su posterior estabilización en el medio artificial, se puede iniciar su estímulo para reproducción, “dando paso a una segunda etapa con los organismos recién nacidos en cuanto a su desarrollo larvario y proceso de engorda para pasar a la cosecha y cerrar el ciclo”.

Por último, Martínez Moreno informó que al momento, se sabe que organismos capturados en el mes de noviembre del año pasado, albergados en el Instituto Tecnológico de Boca del Río, ya han pasado la etapa de aceptación del alimento comercial, una gran ventaja y avance de esta investigación. “Tenemos muchas esperanzas en el proyecto, pero sería aventurado fijar una fecha para concluir con esta investigación”.

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