¿Necesitas ir a terapia?

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Ir a terapia no es un lujo, acudir es casi una necesidad para tratar problemas de toda índole.

Centro, Tabasco

Antes la psicología no era bien vista porque se catalogaba como ‘loco’ a quien acudía con un terapeuta. Actualmente, acudir a un psicólogo puede ser muy positivo para tu salud física y mental.

Casi todos pasamos por baches en nuestra vida, tenemos ansiedad por muchas cosas, problemas con la pareja, los hijos o el trabajo. Pero ¿cómo se elige a un psicólogo?

Son muchas las variables que inciden en la elección de un psicólogo, pero lo más importante es que te sientas seguro, que no te estrese contar tus problemas y que vayas con la confianza que lo que ahí platicas, ahí se queda.

LA ELECCIÓN
Hay varios factores a tener en cuenta y no debes dejar pasar.

1. Recomendaciones.
Los amigos pueden ser grandes aliados a la hora de ayudarte a decidir. Si ellos han tenido ya un psicólogo o conocen a alguien que lo tenga podrán recomendarte profesionales de primera mano.

2. Carrera.
Saber dónde estudió y si cuenta con alguna especialidad. Te ayudará a entender el tipo de profesional que es, y conocer si se ajusta a lo que estás buscando.

3. Evaluación.
En psicología hay cientos de técnicas y no a todos nos parecen mejores las mismas. Las terapias con evidencia científica comienzan con una evaluación del problema. Ésta no debería llevar más de tres sesiones salvo excepciones.

4. Diagnóstico.
El psicólogo debe darte un diagnóstico del problema, que no necesariamente será el nombre de un trastorno y vendrá la propuesta de tratamiento.

5. Tareas para realizar entre sesiones.
La mayoría de las terapias eficaces proponen tareas para realizar entre sesión y sesión. Lo habitual será que te lleves indicaciones sobre cosas que debes hacer o algún registro o cuestionario que rellenar.

6. Tienes derecho a tener respuestas.
Pregunta, no te quedes con dudas. Tú has elegido libremente ir a un profesional y tienes el mismo derecho a dejar de ir. También tienes el derecho a tener a tu disposición toda la información sobre el profesional, la terapia y los procedimientos.

7. Precio.
Ir a terapia es una constante, por ende, haz un presupuesto de lo que te costará a corto, mediano o largo plazo.

8. Experiencia.
Lo mejor es preguntarle una cuestión acerca de lo que te preocupa y si ha tenido casos similares. De ser así, saber cómo ha actuado te ayudará en tu elección.

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